Fundación ProAves – por las aves y su hábitat en Colombia

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VIRUS DEL NILO OCCIDENTAL EN AVES SILVESTRES DE SAN ANDRÉS ISLAS, COLOMBIA

24 May, 2006

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El Virus del Nilo Occidental (VNO) es una zoonosis transmitida por zancudos (Culex spp.)que se clasifica dentro del género Flavivirus de la familia Flaviviridae. Es mantenida por aves en África, Eurasia, Oceanía y desde 1999 se resgistra en Norteamérica. Equinos, humanos y gran mayoría de otros mamíferos son sus hospederos finales o incidentales donde puede causar desde una inaparente enfermedad hasta signos parecidos a una gripe y llevar a la muerte. Las aves infectadas presetan sintomas de debilidad, plumas erizadas, posturas inusuales, inhabilidad de sostener la cabeza verticalmente, incapacidad de desplazamiento y la muerte puede ocurrir en 24 horas.

La presencia del virus en Norteamérica, junto con un número relativamente grande de aves migratorias susceptibles al agente hacen de ésta una enfermedad de especial atención por su posible impacto sobre la fauna silvestre. En suramérica, Colombia es la puerta de entrada a ésta porción del continente a través de animales domésticos y el hombre. Colombia posee aproximadamente 1875 especies de aves (179 migratorias), 34 de las cuales en que el virus se ha reportada a través de infecciones y/o mortalidad, anidan en Norteamérica y realizan migraciones al Neotrópico. Las aves migratorias son un riesgo de propagación del virus hacia el sur del continente ya que existen zonas donde podría estar presente y multiplicarse durante todo el año convirtiéndose en fuente de reinfección para el Hemisferio Occidental.

Debido a la actualidad e importancia del VNO, entre septiembre de 2005 y febrero de 2006, se realizó una investigación entre la Línea de Microbiología y Epidemiología Veterinaria de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia y la Fundación ProAves, con el apoyo del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), para detectar el VNO en aves silvestres de San Andrés Islas, Colombia. Esta isla es un lugar de paso obligado de un significativo número de aves migratorias y con presencia de mosquitos vectores, convirtiéndose ésta en un área en riesgo potencial.

Se tomaron como muestras barridos orofaríngeos con hisopos de algodón de 300 individuos de ocho familias del orden Passeriformes y de una familia del orden Columbiformes, de las cuales el 14% eran migratorias y 86% residentes, de seis estaciones diferentes de la isla. De cada ave se tomaron dos hisopos, uno para la prueba en campo (VecTest® West Nile Virus Antigen Assay, ensayo rápido de captura de antigeno con un formato indicador) y otro para la prueba en laboratorio (Ensayo de Placas Vero, visualización de placas, sobre el cultivo celular, causadas por el virus).

Los resultados para todas las pruebas fueron negativos.

En conclusión, no se encontró evidencia de la presencia del VNO en las aves silvestres del área muestreada. Sin embargo, existe el riesgo potencial ya que en la isla existen poblaciones de mosquitos vectores activos durante todo el año junto con la presencia de aguas estancadas que facilitan su reproducción, además se encuentran grandes cantidades de aves migratorias y residentes del orden más susceptible (Passeriformes) y con potencial de ser hospederas y amplificadoras del virus. Se recomienda continuar o iniciar el monitoreo epidemiológico tanto en esta área como en las áreas continentales con riesgo potencial, es decir, aquellas áreas como las ciénagas en los valles de los ríos Magdalena, Cauca y la Costa Atlántica, en inmediaciones del Tapón del Darién, la Costa Pacífica, y los esteros de los Llanos Orientales; los cuales son puntos conocidos de paso de grandes cantidades de aves migratorias, que viajan en bandadas y descansan en grupos densos cerca de altas concentraciones de mosquitos; se debe estar atentos a la mortalidad inusual de cualquier ave migratoria o residente, en especial del orden Passeriformes; para establecer un sistema de vigilancia para seguir las tendencias estacionales y geográficas de la actividad del VNO y medir su impacto en las poblaciones de aves. Además, se debe integrar a la comunidad ornitológica con las instituciones de vigilancia y control en salud animal y humana; y ver la complementariedad de la Biología y la Medicina Veterinaria como una estrategia de conservación de la vida silvestre.

Agradecimientos a la Fundación ProAves, en especial a María Isabel Moreno (Directora Investigaciones), Juan Carlos Verhest (Coordinador de Tesis y Pasantías) y Andrea Pacheco (Coordinadora de Campo San Andrés Islas)de la Fundación ProAves; al Dr. Nick Komar, del CDC; a la Dra. Ruth Rojas, del Laboratorio Nacional de Insumos Pecuarios (LANIP); y a Bibiana Riaño y las demás personas de los Laboratorios de Virología y Cultivos Celulares de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia.