La rana dardo dorado (Phyllobates terribilis) es reconocida como el anfibio más venenoso del planeta. Endémica del Pacífico colombiano, su llamativo color amarillo funciona como una advertencia natural para los depredadores. Su potente toxina ha sido utilizada históricamente por comunidades indígenas para impregnar dardos de caza, y hoy la convierte en un símbolo de la extraordinaria biodiversidad de los bosques húmedos tropicales.
Los anfibios cumplen un papel clave en los ecosistemas: regulan poblaciones de insectos, sirven de alimento para otras especies y son excelentes indicadores de la salud ambiental. Sin embargo, enfrentan graves amenazas como la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático. En nuestras Reservas Naturales trabajamos activamente para proteger sus hábitats, monitorear poblaciones y promover acciones de conservación que aseguren la supervivencia de especies tan emblemáticas como la ranita terribilis.
Además, contamos con un área protegida creada en honor a esta especie emblemática: la Reserva ProAves Ranita Terribilis, ubicada en el municipio de Timbiquí, en el departamento del Cauca. Esta Reserva salvaguarda bosques húmedos del Pacífico colombiano que son fundamentales para la supervivencia de la ranita terribilis y de muchas otras especies asociadas a estos ecosistemas. Desde allí, impulsamos acciones de conservación, investigación y trabajo con comunidades locales para proteger este territorio único y su extraordinaria biodiversidad.