En el marco del Día Mundial del Loro, desde la Fundación ProAves rendimos homenaje a Gonzalo Cardona Molina, el Guardián del Loro Orejiamarillo, quien dedicó gran parte de su vida a proteger una de las especies más emblemáticas y amenazadas de Colombia.
Durante más de dos décadas, Gonzalo caminó los bosques andinos siguiendo el vuelo del Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis). Con binoculares al cuello, una libreta de apuntes y un profundo amor por la naturaleza, convirtió la conservación en su propósito de vida.
Su historia junto al Loro Orejiamarillo estuvo profundamente ligada a la Reserva ProAves Loros Andinos, ubicada en Roncesvalles, Tolima, un santuario clave para la protección de esta especie donde participó activamente en los procesos de monitoreo, protección de nidos y conservación de la palma de cera, árbol fundamental para la supervivencia de esta especie. Con el paso de los años, Gonzalo se convirtió en uno de los mayores conocedores del loro en Colombia y en un referente para investigadores, observadores de aves y comunidades locales.
Cuando inició este proceso de conservación junto a la Fundación ProAves, apenas se registraban 81 individuos. Gracias al trabajo constante desarrollado desde la Reserva ProAves Loros Andinos y otras áreas de conservación, restauración del hábitat y educación ambiental, en 2020, la población logró recuperarse hasta superar los 2.500 individuos, permitiendo que la especie pasara de la categoría En Peligro (EN) a Vulnerable (VU).

Pero Gonzalo no solo protegía aves. También defendía los bosques, las montañas y las comunidades que convivían con ellas. Quienes compartieron camino con él recuerdan su sencillez, su capacidad de asombro y la inmensa pasión con la que hablaba del bosque andino y sus especies.
Su labor trascendió fronteras y se convirtió en símbolo de esperanza para la conservación en Colombia. Gracias a su entrega, hoy el canto del Loro Orejiamarillo continúa resonando en los Andes colombianos.
Aunque su partida dejó un profundo vacío, su legado permanece vivo en cada palma protegida, en cada loro que vuelve a ocupar los cielos y en cada persona inspirada por su historia.
“En este día tan especial honramos a Gonzalo, quien nos enseñó que la conservación es, ante todo, un acto profundo de amor, compromiso y esperanza. Donde cada sendero recorrido en la montaña, cada nido protegido y cada bosque cuidado, sembró un legado que hoy alza el vuelo en miles de alas que siguen llenando de vida nuestros cielos.
Gracias, Gonza, por dedicar tu vida a escuchar el lenguaje del bosque y a defenderlo con humildad y valentía. Aunque ya no camines entre nosotros, tu espíritu sigue vivo en el canto del Loro Orejiamarillo y en cada amanecer que encuentra refugio en los Andes que ayudaste a proteger.
Con admiración, cariño y eterna gratitud.”
Kruzi Paloma Carrillo León
Directora Ejecutiva, Fundación ProAves
Desde ProAves recordamos con profundo cariño a nuestro compañero, amigo y guardián del bosque.
El Loro Orejiamarillo y quienes tuvieron la fortuna de conocerte jamás olvidarán tu historia.



