Fundación ProAves – por las aves y su hábitat en Colombia

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Bosques de la región biogeográfica del Chocó, en peligro CRÍTICO de desaparecer

23 septiembre, 2020

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La Reserva ProAves El Pangán, ubicada en el corregimiento de Junín del municipio de Barbacoas en el departamento de Nariño, ha sufrido diferentes amenazas para su conservación: tala ilegal selectiva y la destrucción de sus bosques. La Reserva, en la cual habitan más de 300 especies de aves y hay una gran diversidad de otras especies de fauna y de la flora del Chocó Biogeográfico en el Pacifico Nariñense, se encuentra en peligro CRÍTICO.

ProAves, por la conservación de la fauna y flora colombiana

La Región biogeográfica del Chocó comprende desde la región al este de Panamá, pasando por la costa pacífica de Colombia, hasta el suroccidente de Ecuador. En Colombia, este corredor Neotropical, que abarca el litoral Pacífico hasta las estribaciones de la cordillera occidental, forma una barrera natural que ha generado una de las más significativas Biodiversidades en el país, en uno de los ecosistemas más importantes del planeta; las lluviosas selvas tropicales.

Este lugar posee una gran variedad de endemismos en los diversos grupos biológicos, en aves, por ejemplo, el 25% de las especies que allí habitan no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. En las palmas se encuentran alrededor de 120 especies distintas, casi la mitad de todas las registradas en Colombia; 35 de ellas endémicas del Chocó Biogeográfico y 16 de la misma región (Banco de Occidente, 2009). Por eso, este sitio está entre las 25 regiones del mundo calificadas como prioritarias para la conservación de la naturaleza, por lo que ha sido denominada como un Punto Caliente de Biodiversidad (Biodiversity Hotspot).

Extracción ilegal de madera en la Reserva ProAves El Pangán

Para la Fundación ProAves ha sido un gran desafío proteger y conservar la flora, la fauna, los ecosistemas, y los bienes y servicios ambientales de esta región geográfica. Por lo cual, en el año 2002, se creó la Reserva ProAves El Pangán con el objetivo de conservar los bosques del piedemonte del Pacifico Nariñense, ubicados en el corregimiento de Junín, Nariño, el cual es hábitat de la interculturalidad de los tejidos del pueblo indígena Awá, de los sonidos de las Timbas de las comunidades Afrocolombianas y de la sabiduría de los campesinos provenientes de diferentes montañas del departamento.

La Reserva ProAves El Pangán posee una de las riquezas de especies más diversas y espectaculares de Colombia, hasta la fecha se han registrado 29 especies de aves amenazadas y 53 endémicas del Chocó Biogeográfico, lo que constituye la mayor concentración de aves endémicas del mundo. En un estudio de mariposas se registraron 94 especies, dentro de las cuales 28 son endémicas del Chocó Biogeográfico, y 19 conocidas como las especies más raras del país; en herpetos se han registrado una diversidad de 25 especies de ranas, 9 de lagartos y 12 diferentes especies de serpientes.

Asimismo, la Reserva cuenta con poblaciones de uno de los árboles más finos del planeta; el Chanul (Humiriastrum procerum), especie originaria de Colombia y Ecuador, y, según el libro rojo de especies maderables, está categorizado como en PELIGRO CRÍTICO DE EXTINCIÓN.  A pesar de que la normativa colombiana prohíbe la explotación y comercialización de cualquier especie amenazada (Ley 17 de 1981, Ley 1333 del 2009, artículo 328 del Código Penal, Pacto Intersectorial por la Madera Legal en Colombia, del 21 de agosto del 2009, el Convenio sobre Diversidad Biológica ), el Chanul ha sido fuertemente explotado debido a que su madera es extremadamente dura y valiosa. 

La tala ilegal, el mayor enemigo de la conservación

Lastimosamente desde el año 2018 la Reserva ProAves El Pangán viene sufriendo una grave amenaza para su conservación: la tala del Chanul para su comercialización ilegal, lo cual está deteriorando enormemente estos frágiles ecosistemas y generando la extinción de especies de una manera muy acelerada. La destrucción de estos bosques viene siendo realizada por personas ajenas a esta región, que sacan la madera a escasos 2 km de una estación de policía. Y aunque las autoridades ambientales han realizado esfuerzos ingentes, las medidas tomadas aún no han sido efectivas y la destrucción masiva de estos bosques no ha cesado, por lo que el patrimonio biológico de todos los colombianos está desapareciendo ante la mirada atónita e impotente de los pobladores de la región. 

Desde el 14 de agosto de 2018, la Fundación ProAves radicó, ante la Corporación Autónoma Regional de Nariño (CORPONARIÑO), una denuncia de los constantes ataques que se vienen presentando en la Reserva. En ese mismo año, ProAves también denunció estos hechos ante la Gobernación de Nariño, el Ejército Nacional y la Policía Nacional. En ese momento las acciones de CORPONARIÑO y de las autoridades policiales lograron detener las actividades de tala ilegal, con la incautación del motor que movilizaba el winche artesanal y, además, se les notificó a los implicados la orden de suspensión inmediata de actividades de tala, comercialización de flora e instalación de maquinaria.

Motor que moviliza el winche artesanal para la extracción ilegal de madera en la Reserva ProAves El Pangán

Posteriormente, las mismas personas, aprovechando la situación de la pandemia y el conflicto de orden sociopolítico de la región, retornaron a las actividades de tala ilegal en los bosques de la Reserva. Estas actividades se incrementaron en el primer trimestre de 2020, cuando instalaron en la Reserva un cable movido por un winche para mover grandes cantidades de madera, la cual, luego es transportada en camiones.

Por esta razón, el 10 de marzo, ProAves volvió a interponer una nueva denuncia ante CORPONARIÑO, la Gobernación de Nariño y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), para detener el grave daño ambiental causado por estos criminales en los bosques de la región.

Este es un gran golpe para la conservación, ya que los daños causados en la Reserva son nefastos:  

  • Deforestación y degradación de los bosques naturales (su recuperación tomará más de 50 años),
  • Afectación severa de especies maderables valiosas,
  • Degradación y erosión de los suelos por acciones de arrastre de la madera,
  • Fragmentación del hábitat (se pierde la continuidad del hábitat de las especies residentes y migratorias),
  • Alteración de los sitios de alimentación y reproducción de la fauna, y
  • La pérdida irreemplazable de uno de los patrimonios biológicos más importantes para los Colombianos y para el planeta.

Sin embargo, la Fundación continúa en alerta máxima, y, ante esta gran adversidad, los guardabosques de la Reserva, armados sólo con su valioso coraje, su determinación inquebrantable y con su amor incondicional por estos ecosistemas, continúan patrullando estas peligrosas áreas y enfrentando difíciles situaciones. 

ProAves hace un llamado agónico a las autoridades competentes (corporación, alcaldías, gobernación, autoridades policiales, militares, etc.), a los amigos de la conservación y a la comunidad en general, ya que “la conservación y cuidado de la diversidad biótica del país, es una responsabilidad de todos”. 

Cabaña Reserva ProAves El Pangán