Fundación ProAves – por las aves y su hábitat en Colombia

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Carlos Mario Restrepo, la magia de la biodiversidad a través de su lente

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Carlos, oriundo del municipio de Andes, Antioquia, conoció la Fundación ProAves en un reemplazo que realizó en la Reserva ProAves Arrierito Antioqueño en el municipio de Anorí, en el Nordeste del departamento de Antioquia. Después de un tiempo abrieron una convocatoria para trabajar como guardabosques en la Reserva ProAves Las Tángaras en el municipio del Carmen de Atrato, Chocó, y desde ese momento empezó el largo camino que lleva recorriendo como guardabosques de la Fundación. 

Durante los 7 años y 8 meses que lleva siendo guardabosques de las Reservas ProAves, Carlos ha pasado por casi todos los pisos térmicos de las cordilleras Occidental y Central: empezó trabajando en la Reserva ProAves Las Tángaras; después fue trasladado a la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco ubicada en el Carmen del Darién, en el mismo departamento; luego, pasó a la Reserva ProAves Loro Orejiamarillo en Jardín, Antioquia; posteriormente estuvo haciendo un reemplazo en la Reserva ProAves Colibrí del Sol en Urrao, Antioquia; y, por último, fue trasladado a la Reserva ProAves Giles-Fuertesi en el municipio de Cajamarca, Tolima, lugar se encuentra actualmente desde agosto del 2019. 

Sus labores, dentro de la Reserva, son variadas: “ahora estoy dedicado a una reforestación, por lo que hay días en los que trabajo en adecuar el terreno y al día siguiente siembro los árboles que son nativos; otro día me dedico a la revisión de linderos; otro al mantenimiento de senderos; y, además, ahora estamos haciendo dos monitoreos: uno del Loro coroniazul durante 6 horas al día (3 en la mañana y 3 en la tarde) y otro de abundancia y diversidad de aves que es una pajareada, la cual empiezo tipo 6 de la mañana y la terminó a las 10-11 a.m.”, expresa Carlos.

“Me picó la curiosidad por la naturaleza y los animales cuando estaba estudiando el tecnólogo en Ecología y Turismo en la Universidad de Antioquia Seccional Suroeste.  Vi una materia donde aprendíamos sobre animales, sus nombres comunes y científicos”, dice Carlos, pero segura que fue cuando entró a ProAves que nació su cariño por la biodiversidad y sus especies. “El amor por las aves empezó cuando estuve trabajando en la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco. Yo empecé en la Reserva cuando se compraron los predios, por lo que casi todo el listado de aves que ahí allá lo hice yo“ dice Carlos.

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Carlos ha demostrado ser una persona capaz de asumir grandes retos y convertirlos en oportunidades de aprendizaje que lo han llevado, al día de hoy, a ser, además de un gran guardabosques, un gran fotógrafo, observador y guía de aves.

Con la magia de su cámara y su poder al manejarla ha logrado capturar paisajes y especies maravillosas de nuestro país que están en peligro crítico de extinción y que a veces pasan inadvertidas. Su pasión por la fotografía nació cuando estuvo en el municipio Jardín, unos amigos fotógrafos le enseñaron el bello arte de plasmar una imagen en una cámara. Su aprendizaje ha sido empírico y, a punto de curiosidad, ha logrado tener una gran habilidad con la cámara. 

Trabajando en la Fundación “he tenido la fortuna de conocer mamíferos, herpetos y aves, pero al que estoy más dedicado es a los pájaros. Como tengo de hobbie la fotografía, lo que más me apasiona es tomar fotos de aves”, cuenta Carlos.

A la Fundación le agradece muchas cosas, pero dice que “lo más vacano de todo ha sido la capacitación que recibió de ascenso de dosel. Por eso cuando me llegó el equipo de dosel a la Reservas ProAves Loro Orejiamarillo, lo primero que hice fue buscar una palma seca donde uno se pudiera trepar y quitarle la parte dura para que los loros llegaran a curiosear e hicieran un nido en la oquedad”, expresa Carlos. Agrega que lo más bonito de todo fue que “a los meses, cuando me volví a subir, encontré que habían dos polluelos de loro orejiamarillo, una especie en peligro crítico de extinción. Eso fue una alegría inmensa y fue brutal porque es ver los resultados de tu trabajo”.

Carlos envía un mensaje contundente sobre la importancia de cuidar la naturaleza y sus especies ya que “sino se mantienen estos hábitats en los que estamos trabajando o donde se encuentran estos animales tan hermoso o que tienen una categoría de amenaza que solamente se ven en esos lugares, las generaciones futuras no van a poder disfrutar de todo esto”, expresa Carlos.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!