Fundación ProAves – por las aves y su hábitat en Colombia

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Venancio Flórez, un guardabosques con un legado de experiencias que contar

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Venancio Flórez López, nació el 20 de enero de 1958 en la Comunidad de San Miguel de Río, y es el guardabosques de la Reserva ProAves Rana Terribilis ubicada en el departamento del Cauca, municipio de Timbiquí.

Venancio, entró a trabajar en la Fundación de manera voluntaria en el 2006 guiado por su entusiasmo y la idea de perseverar los conocimientos ancestrales, la medicina tradicional, y hacer investigación sobre la flora y fauna dentro del municipio. En el año 2012 inició su quehacer como guardabosques directamente con ProAves, con el mismo compromiso de cuidar su legado en la Reserva.

Antes de trabajar en la Fundación se dedicaba a la pequeña agricultura, además, de ser integrante del consejo territorial del municipio, catequista y mayordomo de la iglesia por más de 20 años: “hacia labores espirituales y primeros auxilios con medicina tradicional dentro de la comunicad cuando alguien lo necesitaba”.

Conservar para las futuras generaciones, fue la frase que comenzó a rondar en su cabeza generándole interés por cuidar el medio ambiente, “para que no se viviera el calentamiento global, como se está viviendo ahora”.

Según los ánimos climáticos del día, se desarrollan sus quehaceres como guardabosques: “hay días de hacer monitoreo de las especies, de limpiar senderos, de proteger los linderos y todo varía según las tareas dispuestas. Y, mientras más rápido se haga, más rápido se descansa”.

Al criarse en el campo, Venancio comprendió que, si no cuidaba lo que le daba la naturaleza, no iba a sobrevivir, por eso, el amor por la conservación de la flora y la fauna creció al igual que su experiencia en la vida. “La juventud fue arrasando con lo que veía, por eso el amor por conservar está en la conciencia de cada ser humano, porque si arrasamos con todo, no tenemos quien nos de oxigeno y otras necesidades para seguir con vida”.

Al hablar de sus historias en la Reserva, no puede dejar de exclamar: ¡Ay, Dios mío, ¡son muchísimas por contar!, Pero, la que recuerda con mayor ligereza fue cuando comenzaron a entregar el mensaje de la conservación en el territorio. “La gente me preguntaba que cuál era mi futuro de conservar una rana, árboles o plantas medicinales, y la verdad, es que les demostraba que la naturaleza es el guardián del ser humano para sobrevivir”.

Las personas, según Venancio, deben sensibilizarse sobre el respeto y el cuidado de los bosques y las especies, ya que no tienen conciencia de eso, y, por ende, es el mayor reto que se tiene como guardabosques. “A través de la conservación, podemos cultivar para las siguientes generaciones, porque somos seres de paso”.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!