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Fundación ProAves – por la conservación en el país de las aves

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Noticias Noticias Águila Harpía Women for Conservation (Mujeres por la Conservación)

¡Mujeres líderes en Conservación!, ProAves le apuesta al empoderamiento de género en Colombia

Las mujeres han tenido un rol protagónico en la conservación, pero, desafortunadamente, su papel no ha sido reconocido y las desigualdades de género en el sector son más que evidentes. La Fundación ProAves anima a las mujeres a que sean un agente de cambio activo y que su voz sea escuchada, por lo que las empodera para que ellas sean lideresas en las acciones de conservación que se están implementando en ProAves para proteger la fauna y flora colombiana.

Desde la Dirección Ejecutiva a cargo de Sara Inés Lara, hasta su equipo de liderazgo, representado en un 64% por mujeres, ProAves demuestra que le apuesta al empoderamiento de género en la protección de la biodiversidad. Asimismo, para la Fundación es un orgullo poder contar con Ninfa Estella, la primera mujer guardabosques de las Reservas ProAves. 

Ahora, más que nunca, es vital que las mujeres jueguen un rol activo en la conservación, por lo que alentamos a todas las mujeres que quieren ser guardianes y protectoras de naturaleza a que se animen a emprender el bonito reto de cuidar el tesoro más valioso que tenemos en el planeta, el medio ambiente y sus especies.

¡Primera mujer guardabosques en ProAves!

Conoce la historia de Ninfa, una mujer que está dejando un hito en la Fundación:

Ninfa Estella Carianil está marcando la historia de ProAves, convirtiéndose en la primera mujer guardabosques de la Fundación. Su vida dio un giro inesperado tras perder a su hijo y, más recientemente, a su esposo José Rufino Mora en abril de 2020, quien fue el protector y guardabosques por 8 años de la remota Reserva ProAves Águila Arpía. Ninfa, su esposo y sus hijos vivían en la Reserva, ubicada en la zona oriental de Colombia en el departamento del Guainía, municipio de Puerto Inírida y a 280 km del casco urbano del municipio de Mapiripán. 

Después de los desafortunados sucesos, y gracias a su gran conocimiento de la zona y sus especies, Ninfa decidió aceptar el hermoso reto de ser la primera mujer guardabosques. Ella ha emprendido, con gran valentía y entusiasmo, ser la guardiana y voz de la Reserva, por lo que día a día recorre las 2,000 hectáreas de la Reserva, tanto por tierra como por agua, cuidando y protegiendo sus mágicos paisajes y sus increíbles especies. 

Aunque es una persona de pocas palabras y algo tímida, ella demuestra día a día su templanza y valor al proteger cuidar la Reserva ProAves Águila Arpía albergue de alrededor de 310 especies de aves, especies de mamíferos como el oso palmero hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), el tapir (Tapirus terrestres, VU), el jaguar (Panthera onca, NT), la nutria gigante de río (Pteronura brasiliensis, EN), entre otros.

Agradecemos a Mujeres por la Conservación / Women For Conservation y Permian Global  por su gran apoyo e inspiración para seguir empoderando  y vinculando a más mujeres en procesos de conservación.

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Blog ProAves

Los ecosistemas, nuestra fuente de vida

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Por Rowens Cristancho

¿Te has detenido a pensar qué procesos tuvieron que suceder para que puedas tener aire para respirar, tomar un vaso de agua y/o comerte una fruta? Todo esto, y mucho más, lo obtenemos gracias a la labor que realizan los ecosistemas, estos dan soporte a nuestra vida aquí en la tierra. 

Pajareando en las Reservas ProAves

Pero entonces ¿qué es exactamente un ecosistema?, es un complejo dinámico que incluye seres vivos como animales, plantas, microorganismos y los elementos no vivos del ambiente como el aire, el agua y el suelo. Todos estos organismos funcionan juntos como una unidad interactiva. Los seres humanos, al igual que el resto de seres vivos somos parte de los ecosistemas, afectándolos y a sus procesos positiva o negativamente, pero también dependemos de ellos en sobremanera para nuestra propia supervivencia.

Hay varios tipos de ecosistema, pueden ir desde los muy prístinos como los bosques primarios hasta los modificados como las plantaciones agrícolas. Los ecosistemas pueden variar el tamaño desde pequeños hasta muy vastos, pero, es importante recordar que, un ecosistema funciona como una unidad. Algunos ejemplos son los humedales, las praderas, los bosques templados, los bosques tropicales y los sistemas agrícolas.

Los ecosistemas son cruciales para la humanidad porque nos proveen con los bienes y servicios que necesitábamos para mantener nuestra vida en la tierra. Por ejemplo: los bosques nos proveen con alimentos, madera, plantas usadas en la medicina natural y también regulan el clima. Los ecosistemas costeros como los manglares proveen de fuentes de alimento y una defensa natural contra los fenómenos climáticos extremos como las inundaciones. Los ríos y lagos nos proveen de agua fresca para beber. Todos estos atributos que hacen que la vida en la tierra sea posible son servicios ecosistémicos.

Debemos recordar que cuando decimos servicios ecosistémicos estamos hablando de un concepto enfocado en el ser humano pero los ecosistemas son importantes en sí mismos y su valor no radica en el beneficio que brindan a los humanos; nosotros debemos agradecerles por brindarnos sus servicios para sostener el bienestar humano.

Usualmente hablamos de cuatro principales grupos de servicios ecosistémicos:​

Servicios de abastecimiento: se refiere a todos estos productos que cosechamos, más o menos, directamente de la naturaleza, por ejemplo: los alimentos que obtenemos de plantas, animales y microorganismos incluyendo algunos como carne,  pescado, maíz, trigo, miel y frutas. También se incluyen la medicina natural, los recursos genéticos y bioquímicos que son importantes para la industria farmacéutica.

Servicios de regulación: son los beneficios obtenidos de la regulación de los procesos ecosistémicos, por ejemplo: la regulación de la calidad del aire y la fertilidad de los suelos, el control de las inundaciones y la polinización de los cultivos.  La regulación del clima a nivel global y local es un servicio regulatorio realmente importante. 

Sierra Nevada de Santa Marta

Servicios de apoyo: proveen la estructura básica para sostener la vida en la tierra, son necesarios para la producción de todos los demás servicios ecosistémicos. La creación de nueva materia viviente, el oxígeno producido en la fotosíntesis y el reciclaje de nutrientes en el suelo, son algunos ejemplos de este tipo de servicios.

Reserva ProAves El Pangán

Servicios de abastecimiento: se refiere a todos estos productos que cosechamos, más o menos, directamente de la naturaleza, por ejemplo: los alimentos que obtenemos de plantas, animales y microorganismos incluyendo algunos como carne,  pescado, maíz, trigo, miel y frutas. También se incluyen la medicina natural, los recursos genéticos y bioquímicos que son importantes para la industria farmacéutica.

Servicios de regulación: son los beneficios obtenidos de la regulación de los procesos ecosistémicos, por ejemplo: la regulación de la calidad del aire y la fertilidad de los suelos, el control de las inundaciones y la polinización de los cultivos.  La regulación del clima a nivel global y local es un servicio regulatorio realmente importante. 

Rowens Cristancho

Biólogo egresado de la universidad Industrial de Santander, Colombia, y especializado en gestión del cambio para la conservación de la biodiversidad.

Director de conservación de la Rasmussen Family Foundation y miembro de la junta directiva de la Fundación ProAves de Colombia.

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Guardabosques Noticias Ranita Terribilis

Venancio Flórez, un guardabosques con un legado de experiencias que contar

Venancio Flórez López, nació el 20 de enero de 1958 en la Comunidad de San Miguel de Río, y es el guardabosques de la Reserva ProAves Rana Terribilis ubicada en el departamento del Cauca, municipio de Timbiquí.

Venancio, entró a trabajar en la Fundación de manera voluntaria en el 2006 guiado por su entusiasmo y la idea de perseverar los conocimientos ancestrales, la medicina tradicional, y hacer investigación sobre la flora y fauna dentro del municipio. En el año 2012 inició su quehacer como guardabosques directamente con ProAves, con el mismo compromiso de cuidar su legado en la Reserva.

Antes de trabajar en la Fundación se dedicaba a la pequeña agricultura, además, de ser integrante del consejo territorial del municipio, catequista y mayordomo de la iglesia por más de 20 años: “hacía labores espirituales y primeros auxilios con medicina tradicional dentro de la comunidad cuando alguien lo necesitaba”.

Conservar para las futuras generaciones, fue la frase que comenzó a rondar en su cabeza generándole interés por cuidar el medio ambiente, “para que no se viviera el calentamiento global, como se está viviendo ahora”.

Según los ánimos climáticos del día, se desarrollan sus quehaceres como guardabosques: “hay días de hacer monitoreo de las especies, de limpiar senderos, de proteger los linderos y todo varía según las tareas dispuestas. Y, mientras más rápido se haga, más rápido se descansa”.

Al criarse en el campo, Venancio comprendió que, si no cuidaba lo que le daba la naturaleza, no iba a sobrevivir, por eso, el amor por la conservación de la flora y la fauna creció al igual que su experiencia en la vida. “La juventud fue arrasando con lo que veía, por eso el amor por conservar está en la conciencia de cada ser humano, porque si arrasamos con todo, no tenemos quien nos de oxigeno y otras necesidades para seguir con vida”.

Al hablar de sus historias en la Reserva, no puede dejar de exclamar: ¡Ay, Dios mío, ¡son muchísimas por contar!, Pero, la que recuerda con mayor ligereza fue cuando comenzaron a entregar el mensaje de la conservación en el territorio. “La gente me preguntaba que cuál era mi futuro de conservar una rana, árboles o plantas medicinales, y la verdad, es que les demostraba que la naturaleza es el guardián del ser humano para sobrevivir”.

Las personas, según Venancio, deben sensibilizarse sobre el respeto y el cuidado de los bosques y las especies, ya que no tienen conciencia de eso, y, por ende, es el mayor reto que se tiene como guardabosques. “A través de la conservación, podemos cultivar para las siguientes generaciones, porque somos seres de paso”.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!

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Guardabosques

Delio Malo Daza, desde que nació es un guardián de la naturaleza

Delio Manuel Malo Daza, oriundo de la comunidad indígena el Limoncito de la Sierra Nevada de Santa Marta en el departamento de la Guajira, es el guardabosques de la Reserva ProAves El Dorado, ubicada sobre la Cuchilla de San Lorenzo, en el sector occidental de la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el corregimiento de Minca, perteneciente al municipio de Santa Marta, departamento del Magdalena.

Delio solo lleva cuatro meses como guardabosques, pero desde hace un año trabajaba indirectamente con la Fundación organizando los jardines y los caminos de la zona baja de la Reserva. “Antes de ser guardabosques estudiaba en Vista Nieve, una vereda cercana a la Reserva”.

Ahora, y con satisfacción por su quehacer como héroe de la conservación, Delio indica que su día a día se presenta de diferentes maneras. “Mis labores pueden ir desde patrullar los linderos, arreglar caminos, reforestar, mantenimiento de la caseta, del sendero la cumbre, hasta aprender sobre las aves”.

El amor que Delio tiene por las aves y la naturaleza se dio, según él, desde la creación de todo: “desde un principio, porque cuando se construyó el mundo, se dejaron diferentes especies. En mi cultura, quien construyó todo fue Serankua (padre de todo), o Dios como otros lo conocen”.

Proteger y conservar toda la Reserva es la anécdota más bonita y placentera que Delio menciona con mayor efusividad, además, asegura no tener ningún reto: “para mí, ser guardabosques es muy fácil”, porque puede estar libre en los diferentes entornos de la naturaleza.

Delio reconoce que la conservación es muy importante, “porque al proteger los animales y la naturaleza, no los dejamos acabar”.

ProAves agradece y exalta la entrega de cada uno de los guardabosques que ven en su día a día en la Reserva una oportunidad para seguir enamorándose de la conservación. ¡Gracias héroe!

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Guardabosques Noticias Pauxi Pauxi

Luis Salazar, un campesino que ama la naturaleza

Luis Alberto Salazar nació en el municipio de Matanza en el departamento de Santander, lugar que le permitió tener contacto con la naturaleza desde muy pequeño. “Soy campesino, y el amor por la naturaleza lo llevo en la sangre”.

Luis, desde hace ocho años, es el guardabosques de la Reserva ProAves Pauxi Pauxi, ubicada en el Cerro la Paz, en la Cordillera Oriental de los Andes colombianos, en los municipios de Betulia y San Vicente de Chucurí, del departamento de Santander.

Su inició en la Fundación, se dio, según Luis, porque en ese tiempo compraron una finca para para su protección y conservación, y, “ahí le dieron el trabajito”. Es un guardabosques que expresa en cada una de sus palabras humildad y entrega en sus compromisos con la naturaleza. ¡Una pasión que lo llevó a encontrar su gran vocación!

Antes de ser guardabosques su vida se desarrollaba en la agricultura, sembraba yuca, cacao y otra variedad de productos, en su ahora, su vida se desenvuelve en la conservación de la Reserva. Limpia senderos, cuida el hábitat de los animales y vela por la necesidad de los “animalitos”.

Luis, como guardabosques no han tenido retos hasta el momento, y sus anécdotas más bonitas se han dado cuando ha conocido las otras Reservas. Él, aconseja que, hay cuidar “los animalitos y todas las Reservas”.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!

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Guardabosques Noticias Chamicero de Perijá

Reiner Mantilla, un guardabosques que con gratitud va pa’ lante

Reiner Arbey Mantilla Quintero es el guardabosques de la Reserva ProAves Chamicero del Perijá, que se encuentra ubicada en las veredas El Cinco y Altos de Perijá en el municipio de Manaure, departamento del Cesar.

Reiner nació en la ciudad de Santa Marta en el departamento de Magdalena, y desde hace tres años vive fascinado con su trabajo en la Fundación. “Nunca había trabajado en temas de conservación, y me ha gustado”. Antes trabajaba “tirando rula, machete, tumbando árboles y cazando”.

Como guardabosques su pilar es la conservación, y por eso, entre sus quehaceres se relaciona el trabajo en el vivero, reparación de los senderos y linderos, cuidado de las aves, y, estar pendiente de que nadie este cazando. “Es muy bonito el trabajo de conservar, nunca lo había hecho, y ahora me siento orgulloso”.

Reiner agradece a la Fundación y a Dios de tenerlo ahí, y dice que “vamos pa´lante”, en todos los procesos de conservación y cuidado del medio ambiente. “Desde que empecé a trabajar con la Fundación me di cuenta de la importancia de conservar, ya que con el tiempo la naturaleza y los animales se pueden extinguir si no los protegemos, desde ahí mi compromiso con la conservación es directo y seguro”.

Aprender a conservar es su mejor experiencia como guardabosques, y asegura, que fue la oportunidad inicial para conocer un mundo más amplio en cuanto a la belleza de la fauna y la flora de la Reserva. “Ver como los animales llegan a la casa sin miedo, es muy bonito, y me anima a seguir protegiéndolos”.

Reiner se ha convertido en un vocero de la conservación, y da testimonio en su entorno. Para él, el mayor reto que sobrelleva como guardabosques, es tratar de cuidar la Reserva en lo que más pueda, con temor de que, si no se cuida, su familia se va a quedar sin naturaleza: “hay que trabajar para que no desaparezcan”.

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Guardabosques Noticias El Jaguar

Leonel Silva, un guardabosques que valora su quehacer

Leonel Silva Ramírez es el guardabosques de la Reserva ProAves El Jaguar, lugar que conserva el hábitat no solo del Jaguar, sino del Delfín Rosado del Amazonas, de la Danta, del Mono Churuco, del Jamuco y de otras especies de importancia en el municipio de Mapiripán, en el departamento del Meta.

Desde hace 28 meses Leonel forma parte de la familia que protege la conservación, la Fundación ProAves. ¡La casa de los guardabosques! En la Fundación, ha demostrado ser un héroe que cuida el hábitat de las diferentes especies que habitan la reserva. “He aprendido a valorar y a identificar diferentes especies de aves y mamíferos”.

Aprendizaje que le ha permitido fortalecer sus destrezas con el cuidado de la Reserva y de su misma supervivencia en el entorno. Entre sus experiencias Leonel recuerda con orgullo lo que ha denominado como dos de sus mayores logros en la Reserva: “uno es haber registrado en dos ocasiones al jaguar y la otra, una vez al ave cuco faisán (Dromococcyx phasianellus)”. Especies que son protegidas.

Leonel es otro héroe de la conservación, y su legado servirá de testimonio para que su familia y su comunidad haga conciencia del cuidado y de la protección del entorno, especialmente los entregados por la naturaleza.

ProAves agradece y exalta la entrega de cada uno de los guardabosques que ven en su día a día en la Reserva una oportunidad para seguir enamorándose de la conservación. ¡Gracias héroe!

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Guardabosques Noticias Reinita Cielo Azul

Arles Zapata, es un agricultor con conciencia de la conservación

Arles Zapata Vásquez lleva siete meses siendo el guardabosques de la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul, ubicada sobre la vertiente occidental de la Cordillera Oriental colombiana en el municipio de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander, junto a la serranía de los Yariguíes. Departamento de donde Arles también es oriundo, pero del municipio de Lebrija.

Su llegada a la Fundación se dio sin planearlo. Él se encontraba realizando unos procesos ambientales por el sector, y por casualidad terminó hablando con la subdirectora de la región nororiental de la Fundación ProAves, Yuly Rincón, y ella le mencionó que estaban buscando un guardabosques, y ahí, fue cuando Arles visualizó un nuevo paisaje, y vio la opción de ser un protector de la naturaleza.

Antes de ser guardabosques, era agricultor en una finca de su departamento. En su ahora, sigue disfrutando de su labor como agricultor, pero con conciencia de la conservación. Sus días no solo se pasan en complacerse del mágico paisaje que la Reserva le brinda, sino, que también, se encarga de la desinfección y mantenimiento de los comederos de las aves, recolección de los cultivos de café y cacao, monitoreo de aves, recorridos de control y vigilancia, cuidado de la casa, la huerta y los viveros.

El amor por la naturaleza le inició, según Arles, desde que comenzó a distinguir el tema de aves, flora y fauna, y logró descubrir lo hermoso que son: “a pesar de que en algún tiempo cazaba algunos animales, con base en eso, me di cuenta de que le estaba haciendo daño a la naturaleza, y hoy en día he reconocido que, en vez de cazarlos, debemos protegerlos”.

Arles espera, que a través de la conservación los niños y las niñas, los adultos del futuro, puedan conocer y tener contacto con la belleza que cada especie que conforma la naturaleza les ofrece. ¡Una grandeza que todos debemos experimentar!

Arles es otro Héroe de la conservación y por eso la Fundación ProAves quiere hacerle un homenaje en el mes de los guardabosques.

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Guardabosques Noticias El Tapir

José Aguilar, un guardabosques que siempre está dispuesto a promulgar la conservación

José Roberto Aguilar Mojica es el guardabosques de la Reversa ProAves El Tapir. Reserva ubicada en el corregimiento La Cristalina, municipio Mapiripán, en el departamento del Meta.

Este héroe de la conservación lleva seis años en la Fundación trabajando día a día, y con toda la pujanza que le amerita por el cuidado y la protección del medio ambiente y sus especies. José, es algo tímido, pero eso, no le ha impedido evidenciar lo bonito que le parece el trabajo de la Fundación en la Reserva. “Espero seguir colaborando con el tema de la conservación”.

En su tiempo como guardabosques, rescata el trabajo en equipo y el compañerismo que se tiene y se ve reflejado en cada proceso de conservación que se realiza en la Reserva. Siempre está dispuesto, o eso deja entrever, porque asegura que constantemente está trabajando lo que más pueda, con el fin de incentivar y promulgar la conservación de fauna y flora. ¡El 100 por ciento solo es un inicio!

José es otro Héroe de la conservación y por eso la Fundación ProAves quiere hacerle un homenaje en el mes de los guardabosques. ¡Gratitud por ser un guardián de la fauna y flora!

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Noticias Noticias El Pangán Women for Conservation (Mujeres por la Conservación)

Conservacionistas ofrecen ayuda humanitaria durante la pandemia

Debido a la difícil situación que enfrentan las comunidades rurales más pobres por la pandemia del Covid-19, ProAves entregó 100 mercados a las familias más cercanas de las Reservas ProAves El Dorado, El Pangán y El Paujil, lugares donde se protegen más de 716 especies de aves.

Llevar estas ayudas humanitarias a cada una de estas familias fue un gran reto: el difícil acceso a las zonas, el cerramiento de algunas vías y las lluvias constantes complicaron la labor de entrega; pero gracias al trabajo en equipo de directores, subdirectores y guardabosques, las comunidades pudieron recibir las ayudas. Entre los beneficiados estuvieron: comunidades indígenas del pueblo Awa , madres cabeza de familia, adultos mayores, adultos con inhabilidad física y niños.

Nuestra labor ha sido  recompensada con la alegría de estas familias y, en especial, las sonrisas de los niños/as al ver a los guardabosques cargando estos mercados, que incluían productos básicos de la canasta familiar y productos de aseo.

Para la Fundación ProAves es fundamental apoyar y trabajar de la mano con las comunidades cercanas a las Reservas, pues sin su ayuda proteger la naturaleza sería casi imposible,dice Sara Inés Lara, Directora Ejecutiva

Este gesto humanitario se pudo llevar a cabo gracias al apoyo de Women For Conservation (Mujeres por la Conservación) 

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Guardabosques Noticias El Jaguar

Daniel Villar, con el cuidado del medio ambiente cosechó una amistad para toda la vida

Daniel Villar Cárdenas desde hace dos años se desempeña como guardabosques en la Fundación ProAves. Tiempo, que le ha permitido aprender a ser un amigo de la conservación. ¡Cuida todo a su alrededor!

La Reserva ProAves El Jaguar, ubicada en la zona oriental de Colombia en el departamento del Meta, municipio de Mapiripán, es el lugar que Daniel en la actualidad ha establecido como su hábitat, y en donde, protege el hábitat de otros seres vivientes. ¡Una amistad que no vislumbra un pronto final!

Amistad que se forjó a través de otro amigo. ¡Suena curioso, pero así lo es! Daniel se vinculó a la Fundación al mismo tiempo que un gran compañero, un viejo conocido, permitiéndole llegar a ser guardabosques y amigo de la conservación. “Me gusta conservar, apoyar a la naturaleza, aprender de las aves y las especies, y cuidar el medio ambiente”.

Con su gusto por cuidar y proteger, Daniel de manera implícita deja entrever a sus amigos y comunidad en general que en la conservación está un aliado para seguir disfrutando de la belleza de la naturaleza y sus especies por muchos años más.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!

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Guardabosques Noticias Loro Orejiamarillo

Sebastián Restrepo, un héroe de la conservación profeta en su tierra

Sebastián Restrepo, es oriundo del Municipio de Jardín de Antioquia y desde hace dos meses es el guardabosques de la Reserva ProAves Loro Orejiamarillo, ubicada en el mismo municipio en donde él nació. ¡Un héroe de la conservación que es profeta en su tierra! 

Su acercamiento con la naturaleza y el cuidado de esta siempre la ha estado presente. Antes de ser un guardabosques, Sebastián trabajaba en el Jardín Botánico de Medellín con el proyecto de la Red de Monitoreo por todo el corredor del oso andino, y en una empresa de Ingeniería ambiental al rescate de fauna, de flora y en la recolección de muestras de aire y de agua. ¡La conservación ya era una prioridad para él!

Su anécdota memorable en tan pocos meses en la Reserva es casi una imagen para fotografiar y enmarcar: “Fue alguna vez levantarme a las seis de la mañana, y en el patio, encontrarme perchadas en un árbol más de 20 loros orejiamarillo y tres tucanes”.

Pasar mucho tiempo solo, sin contacto con otras personas en la Reserva, es su mayor reto, pero de igual manera, lo asume con toda la dedicación. Dedicación que le permite hablar con certeza sobre la necesidad de la conservación: “es de interés común para la humanidad, y tiene una importancia para satisfacer las necesidades básicas. Los ecosistemas nos brindan servicios esenciales como lo son el oxígeno, el alimento, el agua y la salud”.


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Guardabosques Noticias Tití Cabeciblanco

Juan Zapata, con su escudo de conservación defiende la Reserva

Juan Fernando Zapata Diaz, desde hace 16 meses, es el guardabosques de la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco, ubicada en el municipio de Carmen del Darién en el departamento del Chocó. Este antioqueño, nacido en el municipio de Andes, día a día trabaja por la protección de los ecosistemas y especies naturales.  

Antes de llegar a la Fundación, Juan se desempeñaba como administrador de una finca de café. El amor hacía la conservación, según él, le llegó estando en la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco. “No había llegado a trabajar en temas de conservación y con aves, solo hasta que comencé en la Reserva”.

Juan, disfruta estar en contacto con sus compañeros y con su entorno. Su realidad en la Reserva es muy exquisita: “todos los días me dedicó a realizar recorridos por los linderos, mantenimiento de la cabaña y senderos, trabajo en el huerto, avistamiento de aves, y reforestación”. 

Lidiar con los cazadores y taladores es el mayor reto de Juan como guardabosques. Por tal razón, él los enfrenta con su escudo de la conservación para crearles conciencia de respeto y alejarlos del paraíso de fauna y flora en el que vive.

Juan piensa en el futuro de todos los seres vivientes, por eso te deja un mensaje. ¡Dale un vistazo!

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Guardabosques Noticias Gorrión de Andivia

Camilo Hernández, un hermano del medio ambiente

Camilo Andrés Hernández Ramírez es el guardabosques de la Reserva ProAves Gorrión de Andivia, ubicada en el municipio del Carmen de Atrato, Chocó. Camilo es oriundo del municipio de Cajamarca en el departamento del Tolima.

Su acercamiento con ProAves se dio en el año 2015, cuando su hermano, José Gregorio, quien también es guardabosques de la Fundación, lo invitó a ser un hombre que trabaja por la protección y conservación en la Reserva ProAves Giles – Fuertesi en el municipio de Cajamarca. ¡Hermandad para el bienestar del medio ambiente!

Antes, se dedicaba a ser agricultor, y no tenía conocimiento sobre el cuidado de la naturaleza y sus animales, pero, Camilo asegura, que, desde que está en la Fundación tiene mayor conocimiento.

Su día a día en la Reserva lo divide, aparte de proteger el hábitat de diferentes especies de aves endémicas y en peligro de extinción, en andar linderos, limpiar los senderos y monitorear aves. “En la Fundación, a medida que iba aprendiendo, le iba tomando amor al proceso”.

Camilo deja en claro que toda la comunidad debe hacer conciencia para conservar las hábitats y espacios naturales para que en un futuro los hijos y nietos los puedan disfrutar.

 

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!


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Guardabosques Noticias Colibrí del Sol

Jorge Castrillón, fusiona su talento en el arte con la pasión por la conservación

Jorge Iván Castrillón Granados es el guardabosques de la Reserva ProAves Colibrí del Sol, ubicada en la Vereda El Chuscal, sobre el eje de la Cordillera Occidental, al norte del municipio de Urrao, Antioquia. Departamento de donde él es hijo, pero del municipio de Andes.

Hace once meses y gracias al apoyo de un familiar, Jorge conoció a la Fundación ProAves. Tiempo que ha aprovechado no solo para convertirse en un defensor de la conservación, sino, para agradecer cada instante a la Fundación y a todas las personas que le han permitido estar ahí.

Desde muy pequeño, y motivado por el amor al arte, Jorge encontró en la naturaleza, la fauna y la flora no solo la musa para plasmar la belleza en sus obras, sino, la pasión por el cuidado y la conservación de la Reserva.


Estar frente a un venado, y verlo por primera vez, y ya no en imágenes o fotos, es una de sus grandes anécdotas como guardabosques. “Para mí fue muy emocionante, y eso generó mayor emoción por estar en contacto con la selva y los animales”.

Jorge, siempre había soñado estar en un lugar o tener un trabajo que le entregará plenitud, y si bien quería viajar por el mundo, ahora, disfruta cada día el poder sumergirse en la grandeza de la Reserva. “No dudé en estar aquí”. 

Él, como vocero del arte y la conservación de la Reserva, hace una invitación para ser más conscientes sobre el cuidado del medio ambiente.

“Quiero invitar a todas las personas a que no destruyan el medio ambiente, sino a conservar. Una de las formas cómo podemos ayudar es no talar, no cazar, no destrozar la fauna, al revés, es mejorarla y cuidarla para nosotros. Es el equilibrio que necesitamos para que todos estemos mejor y las aves y todos los animales”.

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Guardabosques

Cristian Vásquez, un guardabosques feliz

Cristian Andrés Vásquez Bermúdez es uno de los guardabosques de la Reserva ProAves El Dorado. Este joven agricultor, nacido en el municipio de Támesis en el departamento de Antioquia, desde hace ocho años le mete toda su berraquera a la protección y conservación de la naturaleza y sus animales.

Sus inicios como guardabosques se dieron en la Reserva de Jardín, Antioquia, a donde llegó por medio de otra corporación, Corantioquia. “Me buscaban para hacer pequeñas hectáreas para que los animales comieran, y dado mi buen trabajo y al ver que me gustaba el campo, me pidieron la hoja de vida y a los seis meses me llamaron de la Fundación ProAves para ser guardabosques. ¡Hasta el momento estoy feliz!”

Felicidad que con el pasar de los años se ha hecho más fuerte, y, que siempre la demuestra, incluso, se hace más evidente en las primeras horas del día. El café en las mañanas es su mejor ‘Buenos días’, es su vitamina para disponerse a vivir en son de la conservación de la Reserva. “Después de tomar el café me dispongo a realizar el recorrido de linderos en campo, monitoreos de loros y hasta realizar los nidos para el cuidado de las aves y entre otras necesidades”.

El amor por la naturaleza y los animales le nació desde que está en la Fundación, antes, según él, no contaba con el conocimiento para cuidarlos. “Me consideraba una persona muy destructora con la naturaleza, porque a pesar de que soy agricultor, antes quitaba toda la naturaleza para sembrar cultivos de papa y mora, y ahora ya no es así, trabajo para la conservación”.

Para Cristian todo su proceso en la Fundación ha sido una experiencia gratificante, pero recuerda con gran orgullo la que tuvo que vivir en su casa actual, la Reserva ProAves El Dorado: “lo más emocionante ha sido el ser partícipe del redescubrimiento de la especie de Colibrís en los Nevados”.

En sus ocho años como guardabosques su mayor aprendizaje ha sido comprender que el reto más visible es generar un sentido de conservación en la comunidad.  “Es importante cuidar los hábitats de las especies para que no se extingan, y no perdernos la oportunidad de ver la belleza en la gran variedad de especies”.

La Fundación ProAves exalta y aplaude la entrega y dedicación de los guardabosques que día a día viven por el bienestar de nuestras Reservas.

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Guardabosques

Rubén Darío Sanguino, encontró en la Reserva su segundo hogar

Rubén Darío Sanguino Arciniegas es el guardabosques de la Reserva ProAves El Dorado, la cual se encuentra situada sobre la Cuchilla de San Lorenzo, en el sector occidental de la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta, en el corregimiento de Minca.

Desde hace aproximadamente 18 meses la vida de este samario se ha transformado para el bien de la Reserva y del cuidado de las aves. Como guardabosques ha logrado comprender que su dedicación a la familia se puede ver reflejada en otros hábitats diferente a la concebida desde niño. En su ahora, El Dorado, es su segundo hogar. 

Tiempo atrás, Rubén se dedicaba a las labores del campo, y el tema de la conservación no se visualizaba en su futuro de vida, dice, no sabía nada para ese momento de la necesidad de ser cuidadosos con la fauna y la flora de la Reserva. ¡El cuidado de su padre era en cierta medida, lo más importante para él! “Antes tiraba rula, trabajaba para mis necesidades y la protección de mi papá”.

Y es ese sentido de protección familiar y de dedicación hacia el otro, lo que le permitió a Rubén comprender, en tan solo 18 meses, que la conservación es una muestra de unión familiar. “En la casa no les prestaba atención a esos cuidados, y todo el amor que ahora le tengo a la naturaleza y a los animales lo aprendí desde que ingresé a la Fundación”.

Cuando habla de la Reserva lo hace con fortaleza y emocionalidad, sentimientos que siempre están conectados por la familiaridad. “Me gusta mucho estar compartiendo entre todos al lado de la laguna y observando a los periquitos (Pyrrhura viridicata)”.

A Rubén el ser guardabosques le ha permitido fomentar en su familia y en su entorno el cuidado de la naturaleza. “Creamos consciencia de todo, enseñamos a nuestros hijos la importancia de la conservación, el cuidado de los ecosistemas, las aves y otras especies, además, de la alegría de crecer en una Reserva sin ningún problema”.

Su mayor reto es cuidar toda la Reserva, especialmente los linderos. Lo anterior, más el observar las aves alrededor, más que sus quehaceres diarios, son su mejor pasatiempo.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!

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Guardabosques Noticias Ranita Dorada

Pantaleón Guayara: la curiosidad lo llevó a ser un aliado del medio ambiente

Desde hace 12 años Pantaleón Guayara Olaya o ‘Panta’, como se le conoce, forma parte de la familia de guardabosques de la Fundación ProAves. Este rovirense, pues nació en el municipio de Rovira, en el departamento del Tolima, es el encargado de conservar – a capa y espada – la Reserva ProAves Ranita Dorada.

Y es que si bien Pantaleón disfruta su quehacer como guardabosque, recuerda muy vivazmente, que fue la curiosidad lo que lo llevó a ser un hombre consciente del cuidado de la Reserva. “Trabajo en la Fundación desde que unos señores llegaron a la localidad con el objetivo de observar los bosques, y fue ahí, cuando la curiosidad por ver lo que estaban haciendo me encaminó, sin pensarlo, a ser un guardabosques, ¡desde ahí inició todo!”.

En ese entonces, la agricultura era su foco de interés, con el tiempo, y gracias a esa curiosidad por explorar y vivenciar la majestuosidad de los bosques y sus especies, como las aves y las ranas, lo llevaron a ser un hombre que escuda la belleza sonora y diversidad faunística de la Reserva ProAves Ranita Dorada.

Dicha curiosidad, todavía, doce años después, sigue vigente e incluso más aguda. Cada día realiza con satisfacción sus compromisos. “Mis labores inician con un recorrido de vigilancia para estar atento a cualquier amenaza, ya sea de incendio, de cazadores o para pajarear, además, para evidenciar la necesidad de la Reserva: mejoramiento de senderos, de la vía, y todo el mantenimiento relacionado con la casa, viveros, jardines y alimentación de los animales”.

Pero no toda su curiosidad se centra en la conservación de la Reserva, la cual está ubicada en el flanco occidental de la cordillera central en la vereda El Llano, al suroccidente del municipio de Falan, norte del Tolima, en momentos, se direcciona hacia los visitantes, pues ellos, también necesitan un trato especial. Recuerda de manera jocosa, que en algún momento un grupo de visitantes extranjeros conversaban en un tono muy fuerte en su lengua natal sobre un desacuerdo que tenían, y él, solo escuchaba, ya que no entendía: “fue muy curioso, a mí solo me causó mucha risa, porque de resto, no sabía que decían”.

A la Fundación le agradece la confianza y la oportunidad de tenerlo ahí, y es por eso que, entre muchas de sus anécdotas, recuerda con gran emoción el viaje que realizó a Santa Marta, no solo porque le permitió vivir la experiencia de compartir con otras culturas y amigos de las Reservas, sino que le permitió viajar por primera vez en avión. “Recuerdo con mucha alegría ese viaje, porque viajar en avión para mí fue satisfactorio. ¡Ese momento siempre lo recuerdo!”.

El mayor reto como guardabosque, según, ‘Panta’, es poder tener esa experticia de identificar las aves a través de su canto. Un reto que espera sobrellevar a través de la viveza de su curiosidad.

‘Panta’, en su ahora, está feliz con toda su realidad, y por eso deja una invitación a que todas las personas “debemos educar a las nuevas generaciones en la conservación ambiental y protección de hábitats en todas las especies, porque ellas hacen parte del ecosistema para que el planeta pueda tener su equilibrio y la humanidad pueda vivir.

 

La Fundación ProAves celebra con alegría el mes de los guardabosques, y con orgullo, el interés o la curiosidad de cada uno de ellos que al final los llevaron a ser héroes de la conservación.

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Guardabosques Noticias El Pangán

Medardo Roberto García: proteger y cuidar su entorno, su gran motivación

Medardo es oriundo del municipio de Túquerres, en el departamento de Nariño. Él, desde hace tres meses disfruta su segunda oportunidad de ser guardabosques con la Fundación ProAves. En una primera ocasión, trabajó por cuatro años. Desde entonces, es el héroe de la conservación de aves y especies de la Reserva ProAves El Pangán.

Su día a día trasciende con el paisaje de su entorno, la belleza mística del espacio coloreado por la naturaleza y sus animales. Desde muy temprano se encarga de sus quehaceres los cuales asume con amor. Desde el mantenimiento de la cabaña, el aseo del lugar y el cuidado de la Reserva, hacen de Medardo, un hombre que ama lo que hace, y eso lo demuestra en cada palabra que entrega, con algo de timidez, al hablar de su segundo hogar, la Reserva ProAves El Pangán.

Antes de ser guardabosques, Medardo se dedicaba a trabajar en logística de empresas de construcción de vías y mantenimiento de oleoductos. En su ahora, el proteger y cuidar su entorno, es su gran motivación. “No se deben matar los animales y las aves, son lo más lindo que hay en el planeta, y uno debe conservarlas”.

Y es frente a su anterior llamado, que el héroe de la Reserva ProAves El Pangán, reitera que: “debemos conservar toda la Reserva, porque es un paisaje que no siempre se podrá ver. Es muy bonito poder ver los animales, como los venados, que son especies que uno se encuentra en el camino”.

Y es en el camino hacia la Reserva en donde Medardo se ha llevado grandes sorpresas, algunas de ellas orquestadas por reptiles. “En un día dos serpientes intentaron morderme, pero no pasó nada. Al final, solo fue un gran susto”.

El reto que tiene desde que está en la Fundación, aparte de conservar los bosques del sur del país en el piedemonte del Pacífico nariñense, es el poder atender de buena manera a las personas que llegan a la Reserva. “En la época de lluvia, el transporte es complejo y por eso nos toca caminar mucho y sobrellevar algunos obstáculos, como la creciente de los ríos, para recibir de buena manera a los visitantes”.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas. ¡Muchas gracias!

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Guardabosques Noticias El Pangán

Carlos Ernesto López, protector de la Reserva

Ernesto, guardabosques de la Reserva ProAves El Pangán, nació en El Pinde, un pueblo cerca de Tumaco en el departamento de Nariño. Ernesto comenzó a trabajar en la Fundación ProAves en el 2010 y desde ese momento su vida dio un giro de 180 grados, al pasar de aserrar madera a dedicarse a la conservación. 

“Me duele mucho cuando la gente tumba el monte o hay derramamiento de crudo en el río, porque mata los peces y otros animales, y la gente no puede pescar”, dice Ernesto. 

Es evidente el amor que tiene Ernesto por la naturaleza, pues no permite que nadie entre a la Reserva a talar o cazar. Él, armado de valor y pasión por su trabajo, se ha convertido en el guardián de la Reserva. 

Sin embargo, Ernesto cuenta que ha tenido experiencias difíciles, como la vez que lo picó una serpiente, “yo pensé que me iba a morir, pero agradezco a la Fundación porque estuvo muy pendiente y me dio todo lo que necesitaba”, expresa Ernesto. 

El día a día para este héroe de la conservación no es muy diferente al de otros guardabosques, echar machete, empalizar caminos, hacer puentes y monitorear las aves, hacen parte de su jornada. Comenta Ernesto que uno de los trabajos más duros que le ha tocado en la Reserva, fue cuando le tocó recuperar un camino que estaba perdido desde hace muchos años, porque se demoró, junto a otros empleados, más de un mes para limpiarlo.

Ernesto es otro Héroe de la conservación y por eso la Fundación ProAves quiere hacerle un homenaje en el mes de los guardabosques. 


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Guardabosques Noticias Loros Andinos

Hernando Patiño Molina, con la mente y el corazón en la conservación

Hernando, más conocido como don Hernando,  nació el 17 de enero de 1958 en el municipio de Roncesvalles, Tolima; lugar donde es guardabosques de la Reserva ProAves Loros Andinos desde hace 8 años. Gonzalo Cardona, Coordinador de la Reserva, le habló del trabajo y desde ese momento emprendió el hermoso reto de ser guardián y voz de la Reserva. 

Nunca antes había trabajado con aves ni temas de conservación, por lo que agradece inmensamente haber tenido esta gran oportunidad, ya que ha aprendido “a cuidar y valorar la naturaleza y sus especies”, dice Hernando. 

Hernando vive en la Reserva ProAves Loros Andinos la cual es hábitat de 5 especies de loros amenazadas, entre ellas 3 endémicas de Colombia: el Loro Orejiamarillo (Ognorhynchus Icterotis) (EN), Loro Coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi) (CR) y el Periquito Frentirrufo (Bolborhynchus ferrugineifrons) (VU). 

Su día de trabajo, dependiendo del día, consiste en  “coger la guadaña e ir a limpiar los senderos o arreglarlos, andar por la Reserva y revisar que todo esté bien, pajarear, lo que toque”, expresa Hernando. 

Menciona, con gran alegría, que lleva en la mente y en el corazón todas las enseñanzas que ha adquirido trabajando con la Fundación. 

Hernando cuenta que una de las experiencias más bonitas que ha tenido trabajando con ProAves fue un viaje que realizó a Santa Marta. “Nunca había viajado en avión” dice Hernando, por lo que fue una gran aventura, además de la oportunidad de conocer a otros guardabosques de las Reservas ProAves y a todo el equipo de la Fundación. 

Uno de los mayores retos que ha tenido que enfrentar Hernando siendo guardabosques ha sido trabajar con la comunidad. “La gente a veces se enoja con uno, pero uno tiene que saberlos llevar”, expone Hernando. Agrega que con amabilidad y gentileza ha podido llegar hasta ellos y exponer su punto de vista. 

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!


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Guardabosques Noticias Cucarachero de Chicamocha

Manuel Meneses Mejía, pasión por el bosque y sus animales

Manuel trabaja desde hace 11 años como guardabosques de la Reserva ProAves Cucarachero de Chicamocha, ubicada en el Municipio de Zapatoca, a 60 Km de Bucaramanga en el departamento de Santander. Manuel, oriundo del municipio de San Vicente de Chucurí, Santander, antes trabajaba en agricultura, ganadería y algo de construcción, hasta que un día, cuando estaba trabajando en una finca, lo llamaron para ofrecerle ser parte del equipo de la Fundación ProAves y aceptó. Desde entonces es guardián de la Reserva y dedica sus días a cuidar y conservar el medio ambiente y sus especies.  

Dice Manuel que “aprendí que tenemos que conservar los bosques. Desde que conocí a ProAves, nació el amor por las aves, aprendí que hay que conservarlas y también a los bosques para que ellas puedan habitar allí”. Es por eso que está muy agradecido con la Fundación y con su trabajo. 

Las responsabilidades de Manuel, dentro de la Reserva, son variadas y diversas: “Me despierto y le hago aseo a los bebederos de los colibrís, hago un recorrido por la Reserva, bajo hasta el río y después regresó a la cabaña. Otro día doy una vuelta por los alrededores de la Reserva y saco cabros, ganado, zamuros. También hago mantenimiento a los senderos y a las cabañas”. 

Manuel recuerda con mucho afecto y alegría “una vez que nos llevaron a Santa Marta, a la Reserva ProAves El Dorado, a que ayudáramos a evitar la contaminación y la tala de unos bosques que se estaba haciendo cerca a la Reserva. Ese fue el día más bonito. Nos reunimos bastantes: todos los guardabosques, los directores y todo el equipo de la Fundación, para lograr el objetivo”. 

Cuenta Manuel que uno de los mayores retos es la lejanía de la Reserva, por lo que a veces llegar y salir no es fácil y es muy difícil coger carro a los alrededores. Además, ocasionalmente, se va la energía por lo que es todo un desafío realizar sus labores diarias. 

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Guardabosques Noticias Las Tángaras

Luis Rubelio García, protector de los ecosistemas y sus especies

Luis Rubelio, procedente del municipio de Valdivia en la subregión norte del departamento de Antioquia, ha sido guardián de las Reservas durante 12 años: empezó en la Reserva ProAves Colibrí del Sol, ubicada en la Vereda El Chuscal en el municipio de Urrao, Antioquia; luego pasó a la Reserva ProAves El Paujil en la Serranía de las Quinchas, entre los municipios de Puerto Boyacá, Bolívar y Cimitarra, Boyacá y Santander; y, por último, fue trasladado a la Reserva ProAves Las Tángaras, en Carmen de Atrato, Chocó, donde lleva 5 años. 

Luis Rubelio día a día demuestra su gran compromiso, disciplina y dedicación por su trabajo y, además, su extraordinaria capacidad para adaptarse a cualquier entorno y situación, lo que lo ha llevado a ser guardabosques de diferentes Reservas de la Fundación ProAves. 

Cuando Luis Rubelio aceptó el trabajo en la Reserva ProAves Colibrí del Sol sabía que iba para un lugar lejano, donde había mucho bosque y páramo, pero lo que no se imaginaba era que se iba a encontrar con una casa casi vacía, que se inundaba cuando llovía, con unos colchones en el suelo y una barranca que tocaba la acera. Además de tener que aprender a construir senderos, miradores y demás, él también tuvo que empezar a conocer del trabajo de conservación que hace la Fundación ProAves, de la importancia de los bosques y de la identificación de cada especie de ave que habita en las Reservas.

“Mi labor dentro de la Reserva es hacer recorrido de linderos, mantenimiento de senderos y alrededores de la cabaña, llenar los bebederos y los comederos de las aves. También trabajamos en reforestación y elaboración de plántulas en el vivero”, expresa Luis Rubelio. 

Dice que uno de los mayores retos es “preservar y cuidar los bosques de la Reserva”, ya que a veces es difícil lidiar con las personas que se quieren entrar a la Reserva a talar y/o cazar animales. Sin embargo, está muy feliz de poder ser el protector del ecosistema donde habita él, su familia, y miles de especies. Su esposa, Flor María Jiménez, cuenta que Luis se siente muy orgulloso de defender a ProAves y, que a pesar de las dificultades, continúa trabajando con todo el empeño, convencido de que la conservación es lo mejor. 

“Gracias a la Fundación ProAves nació mi amor por aprender de la naturaleza y los animales. Además, he aprendido a conocer y distinguir diferentes nombres de las aves, que no es fácil”, sostiene Luis Rubelio. 

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Guardabosques Noticias Arrierito Antioqueño

José Aicardo Echavarria, responsabilidad y compromiso por las aves

José, oriundo del municipio de Ituango en el norte del departamento de Antioquia, ha demostrado una gran responsabilidad y compromiso en sus labores como guardabosques durante los 11 años que lleva en la Fundación ProAves. Desde el 15 de agosto del 2009, primer día de trabajo en la Reserva ProAves Arrierito Antioqueño, se ha interesado en aprender no solo sobre sus funciones y sobre la Fundación sino también en la identificación de las aves y de otras especies que habitan en la Reserva. 

Antes de empezar a ser guardián y protector de la Reserva, trabajaba con la agricultura y ganadería y “nunca antes había tenido la oportunidad de trabajar en temas de conservación, y mucho menos con aves“, expresa José. Él aceptó el gran reto de ser guardabosques sin saber lo que le esperaba, puesto que, como cuenta su esposa, Norelli Oquendo, fue un cambio drástico ya que su esposo no sabía casi de aves y, además, en tiempos pasados había sido cazador.

José expresa que “el amor por la naturaleza empezó con las capacitaciones que nos da la Fundación ProAves, lo que hizo que le cogiera cariño a las aves y a todo el ecosistema“. 

“Me levanto y le preparo alimento a los colibrís, luego le pongo banano a las guacharacas y a las tangaras, y maíz a los conejos. Después me preparo para hacer recorrido por los linderos: reviso que no estén talando ni que haya mineros. Regreso a la casa tipo 4-5 de la tarde“, cuenta José sobre sus labores como guardabosques. 

Ha cosechado mil historias sobre sus aventuras siendo guardabosques, pero José confiesa con una sonrisa en la cara que “una de mis anécdotas más bonitas es haberme encontrado el oso de anteojos frente a frente“. 

 

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Guardabosques Noticias Loro Coroniazul

Albeiro López Salazar y su amor por la conservación

Albeiro, campesino que gran parte de su vida la dedicó a la ganadería, es una persona que conoce perfectamente su territorio, pues fue nacido y criado en la Vereda Pedregales Alto, en el municipio de Génova, al sur del departamento de Quindío, lugar donde se encuentra la Reserva ProAves Loro Coroniazul. Eso lo ha llevado a ser una persona que representa muy bien a la Fundación ProAves pues hace las cosas con amor y alegría.

Gracias al interés por lo que hacía Gonzalo Cardona, coordinador de la Reserva ProAves Loro Coroniazul, Albeiro fue recomendado para trabajar como guardabosques en las Reservas ProAves. “Primero empecé en Cajamarca, Tolima, y después me trasladaron para acá, para Génova, a la Reserva ProAves Loro Coroniazul, y aquí estoy, ya llevo más de 10 años trabajando con la Fundación”, cuenta Albeiro. 

Albeiro es proactivo, cuidadoso y aprende rápido. Todo su conocimiento sobre la biodiversidad y su gran amor por todas las formas de vida, se lo ha transmitido a sus hijos, Jhanca y Valen, para que aprendan a ver la naturaleza y sus especies con sus mismos ojos. 

Un día de trabajo para Albeiro es guadañar y mantener bonitos los senderos, hacer monitoreos constantes del Loro coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi) y, en épocas de reproducción, estar muy pendiente de los nidos artificiales. 

Aunque le apasiona su trabajo, a veces tiene que pasar situaciones  complejas para proteger los páramos, los bosques altoandinos de Génova y las especies que tienen este lugar como su hogar. “El trabajo más difícil para mí es la medición de los linderos porque me toca pasar por unas peñoleras muy horribles”, dice Albeiro. 

Cuenta Albeiro que su amor por “la conservación, las aves y todas las especies que hay sobre la tierra, nació cuando empecé a trabajar con ProAves. En mi corazón brotó ese amor por todo esto”. Además, expresa que “la experiencia más hermosa en la Fundación fue cuando nos llevaron a Santa Marta porque monté en avión y estuve en esas playas tan lindas”. 

Albeiro es otro Héroe de la conservación y por eso la Fundación ProAves quiere hacerle un homenaje en el mes de los guardabosques. 

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Guardabosques Noticias Hormiguero de Torcoroma

José del Carmen Barbosa: su gran motor, el amor por la naturaleza

José del Carmen, o más conocido como don Carmito, nació en el municipio de Ocaña, departamento de Norte de Santander. Empezó a trabajar como guardabosques de la Reserva ProAves Hormiguero de Torcoroma, ubicada en su tierra natal, desde hace 12 años, cuando su padre le vendió unas tierras a la Fundación ProAves. Desde ese momento él decidió quedarse y emprender el reto de darle voz a las especies de la Reserva y protegerlas. Antes de trabajar en la Fundación “era agricultor, laboraba la tierra para conservar la naturaleza” cuenta don Carmito. Añade que “el amor por la naturaleza nació por mi familia y por mi trabajo como agricultor”. 

Don Carmito, guardián y protector de la naturaleza y sus especies, todos los días cumple sus labores como guardabosques con gran motivación y orgullo. Sus funciones son muy variadas y van cambiando dependiendo del día: “un día de trabajo para mi es sacar la basura, conservar la limpieza y el buen estado de la Reserva” expresa don Carmito. Agrega que “en otras ocasiones soy guía de los visitantes extranjeros”. 


Don Carmito dice que “si cuidamos a la naturaleza, nos cuidamos a nosotros mismos”. 


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Guardabosques Noticias Giles Fuertesi

Carlos Mario Restrepo, la magia de la biodiversidad a través de su lente

Carlos, oriundo del municipio de Andes, Antioquia, conoció la Fundación ProAves en un reemplazo que realizó en la Reserva ProAves Arrierito Antioqueño en el municipio de Anorí, en el Nordeste del departamento de Antioquia. Después de un tiempo abrieron una convocatoria para trabajar como guardabosques en la Reserva ProAves Las Tángaras en el municipio del Carmen de Atrato, Chocó, y desde ese momento empezó el largo camino que lleva recorriendo como guardabosques de la Fundación. 

Durante los 7 años y 8 meses que lleva siendo guardabosques de las Reservas ProAves, Carlos ha pasado por casi todos los pisos térmicos de las cordilleras Occidental y Central: empezó trabajando en la Reserva ProAves Las Tángaras; después fue trasladado a la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco ubicada en el Carmen del Darién, en el mismo departamento; luego, pasó a la Reserva ProAves Loro Orejiamarillo en Jardín, Antioquia; posteriormente estuvo haciendo un reemplazo en la Reserva ProAves Colibrí del Sol en Urrao, Antioquia; y, por último, fue trasladado a la Reserva ProAves Giles-Fuertesi en el municipio de Cajamarca, Tolima, lugar se encuentra actualmente desde agosto del 2019. 

Sus labores, dentro de la Reserva, son variadas: “ahora estoy dedicado a una reforestación, por lo que hay días en los que trabajo en adecuar el terreno y al día siguiente siembro los árboles que son nativos; otro día me dedico a la revisión de linderos; otro al mantenimiento de senderos; y, además, ahora estamos haciendo dos monitoreos: uno del Loro coroniazul durante 6 horas al día (3 en la mañana y 3 en la tarde) y otro de abundancia y diversidad de aves que es una pajareada, la cual empiezo tipo 6 de la mañana y la terminó a las 10-11 a.m.”, expresa Carlos.

“Me picó la curiosidad por la naturaleza y los animales cuando estaba estudiando el tecnólogo en Ecología y Turismo en la Universidad de Antioquia Seccional Suroeste.  Vi una materia donde aprendíamos sobre animales, sus nombres comunes y científicos”, dice Carlos, pero segura que fue cuando entró a ProAves que nació su cariño por la biodiversidad y sus especies. “El amor por las aves empezó cuando estuve trabajando en la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco. Yo empecé en la Reserva cuando se compraron los predios, por lo que casi todo el listado de aves que ahí allá lo hice yo“ dice Carlos.

Carlos ha demostrado ser una persona capaz de asumir grandes retos y convertirlos en oportunidades de aprendizaje que lo han llevado, al día de hoy, a ser, además de un gran guardabosques, un gran fotógrafo, observador y guía de aves.

Con la magia de su cámara y su poder al manejarla ha logrado capturar paisajes y especies maravillosas de nuestro país que están en peligro crítico de extinción y que a veces pasan inadvertidas. Su pasión por la fotografía nació cuando estuvo en el municipio Jardín, unos amigos fotógrafos le enseñaron el bello arte de plasmar una imagen en una cámara. Su aprendizaje ha sido empírico y, a punto de curiosidad, ha logrado tener una gran habilidad con la cámara. 

Trabajando en la Fundación “he tenido la fortuna de conocer mamíferos, herpetos y aves, pero al que estoy más dedicado es a los pájaros. Como tengo de hobbie la fotografía, lo que más me apasiona es tomar fotos de aves”, cuenta Carlos.

A la Fundación le agradece muchas cosas, pero dice que “lo más vacano de todo ha sido la capacitación que recibió de ascenso de dosel. Por eso cuando me llegó el equipo de dosel a la Reservas ProAves Loro Orejiamarillo, lo primero que hice fue buscar una palma seca donde uno se pudiera trepar y quitarle la parte dura para que los loros llegaran a curiosear e hicieran un nido en la oquedad”, expresa Carlos. Agrega que lo más bonito de todo fue que “a los meses, cuando me volví a subir, encontré que habían dos polluelos de loro orejiamarillo, una especie en peligro crítico de extinción. Eso fue una alegría inmensa y fue brutal porque es ver los resultados de tu trabajo”.

Carlos envía un mensaje contundente sobre la importancia de cuidar la naturaleza y sus especies ya que “sino se mantienen estos hábitats en los que estamos trabajando o donde se encuentran estos animales tan hermoso o que tienen una categoría de amenaza que solamente se ven en esos lugares, las generaciones futuras no van a poder disfrutar de todo esto”, expresa Carlos.

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas ¡Muchas gracias!

 
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Guardabosques Noticias Pauxi Pauxi

Luis Arturo Gómez, su gran amor por la naturaleza

Desde hace casi 7 años Luis Arturo es guardabosques de la Reserva ProAves Pauxi Pauxi, situada en el Cerro la Paz, en la Cordillera Oriental de los Andes colombianos, en los municipios de Betulia y San Vicente de Chucurí, departamento de Santander. Antes de vincularse directamente con la Fundación, ayudaba en la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul, ubicada en su tierra natal, San Vicente de Chucurí, Santander, en algunas labores como recoger bolsas y sembrar semillas. 

Toda su vida ha sido agricultor, por lo que tiene un inmenso amor por la naturaleza y las plantas. Dice que “la conservación de la naturaleza es importante porque de ella obtenemos muchos beneficios, como el agua y el aire puro. Además, los animales también se benefician de ella”. 

Luis Arturo se despierta a las 6 de la mañana, hace mantenimiento a los libaderos y en el establecimiento, y revisa los comederos de las aves. Después sale al bosque y hace control de monitoreo y vigilancia, donde investiga a las aves del territorio. 

Una de las labores que más le gusta de ser guardabosques es sembrar plantas nativas y arreglar las matas de cacao. 

¡Conoce a nuestro héroe de la conservación!

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Guardabosques Noticias Ranita Terribilis

Estifer Antolo García, coleccionando historias de la Reserva

Estifer, guardabosques de la Reserva ProAves Rana Terribilis, es uno de los miembros con menos tiempo en la Fundación ProAves, pero es de los más activos en los grupos de WhatsApp: casi todos los días comparte fotos de ranas, insectos y otras especies para aprender sus nombres. Fue esa misma curiosidad por la naturaleza y los animales lo que lo llevó a escuchar y atesorar las historias de Venancio Flórez, su compañero de trabajo, sobre cómo protege y ayuda a la reproducción del vertebrado más venenoso del mundo, la Rana Dorada (Phyllobate terribilis), una especie endémica de la costa pacífica colombiana. 

Estifer nació en el municipio de Timbiquí, Cauca, muy cerca de la Reserva ProAves Rana Terribilis, dice que “la experiencia que he tenido en estos 2 meses, que hago parte de la Fundación, es que me ha encantado mucho aprender cómo multiplicar la Rana Terribilis”.

Todos los días a las 8 de la mañana viaja en lancha, en compañía de Venancio Flórez, hasta la Reserva. Su jornada de trabajo consiste en limpiar los caminos, monitorear los linderos y tomar fotos a todo lo que encuentra. Además, Estifer tiene el privilegio de ver a la hermosísima Rana Dorada en algunas ocasiones cargando en su lomo a sus crías.

Como muchas de las historias de otro guardabosques, la de este Héroe de la conservación comenzó gracias a ProAves, Fundación que siempre ha incentivado el amor por la conservación en las comunidades.

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Guardabosques Noticias Loros Andinos

Gonzalo Cardona Molina, atesorando recuerdos con las aves

Gonzalo ha estado con la Fundación ProAves desde su creación en 1998, por este motivo se llena de felicidad al decir que es “el más antiguo del equipo en este momento”. Desde hace 22 años cuando ProAves llegó a Roncesvalles, Tolima, lugar de nacimiento de Gonzalo, con el sueño de salvar al loro orejiamarillo de su extinción en Colombia, él empezó a ayudar con el monitoreo de la especie en la región. 

Desde el primer censo que se realizó en Colombia, con 81 individuos del Loro orejiamarillo, hasta el día de hoy, Gonzalo ha estado trabajando con la especie, por este motivo se enorgullece de decir que es “la persona que más sabe del pájaro en el mundo”. 

Actualmente Gonzalo es Coordinador de la Reserva ProAves Loros Andinos. Sus funciones van cambiando dependiendo el día y la temporada. “Me toca hacer censos en las zonas de migración, revisar los linderos, estar pendiente de que no se entre gente a la Reserva, charlar con la comunidad”, dice Gonzalo. 

Gonzalo antes trabajaba como administrador de fincas ganaderas en la región, pero desde que empezó a laborar con la Fundación nació su amor por las aves y le agradece porque le enseñó “que uno tiene que apreciar el medio ambiente. Esas cosas las va llevando uno en el corazón”. Agrega que “si nosotros no cuidamos el planeta, se va a acabar, así que tenemos que tener un sentido de pertenencia y empezar a querer y trabajar por la conservación, que es lo más bonito”.

Gonzalo cuenta que ha atesorado muchos momentos valiosos trabajando en ProAves; uno de  ellos es un viaje a Santa Marta que realizó todo el equipo de la Fundación para ir a protestar en contra de la tala ilegal que se estaba realizando en la región. “Yo nunca me había subido a un avión, por lo que fue un momento muy lindo”.

Uno de los retos más grandes para Gonzalo ha sido trabajar con la comunidad, ya que a veces las personas no lo han recibido como él esperaba, pero ha aprendido a tratarlas y seguir luchando por la conservación. 

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas. ¡Muchas gracias!

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Guardabosques

José Gregorio Hernández, su legado por la preservación del medio ambiente

Desde temprana edad José Gregorio ha sentido un amor inmenso por la aves. “Desde pequeño me han llamado mucho la atención. No me gustaba ver que les tiraran piedras o las maltrataran”, expresa José y dice que fue gracias a la Fundación ProAves que reafirmó su pasión por ellas. Agrega que “el amor por los pájaros empezó con unos binoculares, cuando comencé a observarlas y a detallarlas, eso me enamoró. Poder ver sus colores es algo que me apasiona mucho”.

A sus 23 años de edad, José decidió asumir la responsabilidad de un trabajo tan importante y retador como lo es ser guardabosques de las Reservas ProAves. A pesar de su corta edad, él se enfrentó, valientemente, a cambios en su vida familiar y en sus costumbres por perseguir el sueño de ser un protector incondicional de la naturaleza y de sus maravillosas especies. 

José empezó este gran camino con la Fundación ProAves desde hace más de 6 años. Primero, durante más de un 1 año, en la Reserva ProAves Giles-Fuertesi, ubicada en su tierra natal, Cajamarca, Tolima. Después, fue trasladado a la Reserva ProAves El Paujil, donde lleva 4 años y medio, y vive con su esposa y su hija de 11 años. 

Cuenta que cuando llegó a la Reserva, ubicada en el corregimiento Puerto Pinzón de Puerto Boyacá, Boyacá, solo había una pareja de paujiles, pero gracias al trabajo constante y la dedicación del equipo de ProAves, hoy están llegando 15 individuos. 

Él está muy agradecido con la Fundación ya que ha aprendido mucho gracias a su labor. “Ha sido una experiencia muy linda. Trabajar con aves y conservación es sentirse orgulloso de lo que uno hace”, dice José. Agrega que uno de los momentos más satisfactorios que ha tenido siendo guardabosques fue tener la oportunidad reportar un águila (Spizaetus isidori) cuando era guardabosques de la Reserva ProAves Giles-Fuertesi, la cual no estaba reportada en ese momento para la zona.

Asimismo, José dice que ha sido un reto encontrarse con cazadores y taladores en el camino y expresarles, de la mejor manera, el daño que están causando al medio ambiente. Pero también expresa que ha sido reconfortante ver que, después de unos minutos de charla, algunas personas empiezan a ser conscientes de sus actos y se van pensando diferente.

El día a día de José Gregorio consiste en despertarse a las 5:30 a.m. y, después de tomarse un café, comenzar sus labores en la Reserva. Lo primero que hace es darle de comer a los paujiles pico azul (Crax alberti), especie endémica de Colombia y en peligro de extinción, y después llenar los bebederos de los colibrís. Luego, debido a que la Reserva ProAves El Paujil cuenta con una extensión de 3.419 hectáreas, dedica gran parte de la mañana y la tarde a hacer recorridos de linderos durante los cuales revisa que todo esté bien.

José sostiene que “debemos seguir cuidando este paraíso que tenemos. Somos uno de los países más afortunados, tenemos unos bosques espectaculares. Esto es lo que vamos a dejarle a nuestros hijos”. 

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas. ¡Muchas gracias!

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Guardabosques Héroes de la conservación

Elkin Mauricio Berrio, la satisfacción de proteger el bosque y la fauna

Elkin Mauricio Berrio nació en el municipio de San Luis en el oriente del departamento de Antioquia, pero desde muy pequeño, hace 20 años, se fue a vivir a Puerto Pinzón en Puerto Boyacá por lo que conoce el territorio como la palma de su mano.  

Lleva trabajando tres años en ProAves, inicialmente, con labores puntuales, pero gracias a su pasión y excelente desempeño, se unió al equipo permanentemente para ser guardabosques de la Reserva ProAves El Paujil, ubicada en la Serranía de las Quinchas, entre los municipios de Puerto Boyacá (Boyacá), Bolívar y Cimitarra (Santander). 

Elkin expresa que ha sido muy gratificante ver el cambio que ha tenido la Reserva,  ya que años atrás era una finca ganadera, ahora es un lugar de conservación donde se ha vuelto a ver especies en peligro crítico de extinción, como el Paujil Pico Azul (Crax Alberti). 

Un día laboral de Elkin empieza muy temprano en la mañana; alimentando a los paujiles y llenando los bebederos de los colibrís con agua y azúcar. Después realiza salidas de campo, mantenimiento a los senderos, patrullajes y monitoreos de aves. Los conteos de aves, registros o monitoreos son una actividad vital en la Reserva. “En estos días hemos estado registrando al Mono Araña, Marimonda del Magdalena o Choibo (Ateles hybridus), especie críticamente amenazada. Hemos podido grabar videos y tomarles fotos ya que han estado muy cerca a la cabaña de la Reserva, a 6 o 7 metros”, expresa Elkin.  

Elkin siempre ha tenido un amor muy especial por la naturaleza y las aves, pero desde que empezó a trabajar con ProAves ha aprendido sobre muchas especies, cómo cuidarlas y, sobre todo, la importancia que tienen para nuestro planeta.

Ser guardabosques de la Reserva ProAves El Paujil le ha traído a Elkin muchos aprendizajes y conocimientos sobre el medio ambiente y sus especies. Sin embargo, dice que uno de los retos más grandes ha sido aprenderse los nombre científicos de las aves e identificarlas, pero que sigue trabajando arduamente para saber más sobre la conservación.

Una de las anécdotas más lindas que Elkin tiene trabajando con la Fundación ProAves es el encuentro de guardabosques. “Nos pudimos reunir con todos los compañeros, personas de todo lado, que uno distingue pero no conoce”, dice Elkin. Fue una experiencia muy gratificante porque en medio de diferentes actividades, se crearon lazos de fraternidad entre todo el equipo de ProAves. 

ProAves agradece inmensamente a todos y cada uno de los guardabosques por su compromiso y gran labor; ellos son los guardianes y voces de nuestras Reservas. ¡Muchas gracias!

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Aves migratorias Noticias Noticias Reinita Cielo Azul

Reservas ProAves: refugios críticos de aves migratorias

Cada año, aproximadamente, 173 especies de aves migratorias transitan por Colombia en búsqueda de comida y de territorios cálidos. Ellas juegan un rol fundamental en los ecosistemas y su conservación, por lo que es de gran importancia preservar estos hábitats.

Las Reservas ProAves son sitios claves para la conservación, por lo que cada año transitan por sus corredores diferentes especies migratorias. Por este motivo la Fundación ProAves lleva más de 15 años ejecutando el programa de aves migratorias, con el objetivo de evaluar el estado de las especies y recolectar información valiosa respecto a los cambios y tendencias en las poblaciones.

A partir del mes de octubre, la Fundación inició monitoreos de la temporada migratoria 2019-2020. Durante 7 meses, desde octubre de 2019 hasta abril de 2020, los guardabosques de la Fundación ProAves realizaron seguimiento a las migratorias.

Estos monitoreos se realizaron en 19 Reservas ProAves durante dos jornadas (3 horas en la mañana y 3 horas en la tarde) una vez a la semana, para un esfuerzo de muestreo total de 24 horas/mes en cada una de las Reservas. 

Gracias al conocimiento  de los guardabosques, su capacidad de identificación de las especies y manejo de las herramientas y aplicaciones, en las 19 Reservas se obtuvo un total de 3.795 registros de 6.453 individuos pertenecientes a 82 especies migratorias.

Las especies priorizadas en el Plan para la conservación de aves migratorias en Colombia (ProAves 2009) y que se observaron en las Reservas de la Fundación ProAves fueron: Elanoides forficatus, Buteo swainsoni, Empidonax traillii, Contopus cooperi, Vermivora chrysoptera, Setophaga castanea, Setophaga cerulea, Protonotaria citrea, y Cardellina canadensis.

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Agradecemos inmensamente a Neotropical Migratory Bird Conservation Act (NMBCA) por su aporte a la conservación y, en especial, al programa de aves migratorias en las Reservas ProAves.

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Noticias Noticias El Jaguar

Registro de cuco faisán en la Reserva ProAves El Jaguar

El monitoreo de fauna silvestre es una actividad de gran relevancia en las Reservas ProAves, pues permite no solo conocer las especies que habitan en cada una de ellas, sino, además, conocer aspectos sobre su ecología y reproducción; igualmente, permite conocer los cambios en el tiempo de las comunidades en especial de aves, por la llegada y partida de las especies migratorias tanto continentales como locales, además el cambio en las poblaciones de las especies de interés, siendo esto un indicativo de la recuperación o decrecimiento de las poblaciones, conocimiento necesario para desarrollar medidas de manejo y conservación. 

El monitoreo se hace en forma directa mediante recorridos de avistamiento, para lo cual ProAves capacita a los guardabosques en la identificación de las especies de la región, en el uso de guías de fauna y en el manejo de aplicativos para registrar la información de los avistamientos. También se ha dotado a los guardabosques con equipos y elementos necesarios como binoculares, guías de fauna, celulares smartphone, cámaras digitales y listados de las especies de la Reserva donde se desempeña.  

El monitoreo de fauna mediante recorridos de avistamiento se hace, al menos, un día a la semana en cada una de las Reservas ProAves, teniéndose definido que en forma sistemática se realice los viernes en las horas de la mañana en todas las Reservas. El monitoreo se concentra especialmente en las aves, que en general es el grupo de vertebrados más fácil de observar en los ecosistemas; este se hace mediante el uso de binoculares y cámaras digitales y se registra en el aplicativo e-Bird desarrollado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. 

Esta labor empieza a mostrar sus frutos, pues cada vez se tienen más y mejores registros en cada Reserva; además, se van cualificando a los guardabosques, que son personas de cada región, en la identificación y registro de las especies. Fue así como uno de los guardabosques de la Reserva ProAves El Jaguar, ubicada en el municipio de Mapiripán en el departamento del Meta, efectuó un primer registro del cuco faisán (Dromococcyx phasianellus) en esta Reserva. Esta era una especie que él nunca había observado; además, logró fotografiar un individuo. Al verificar su identificación y darse cuenta que no estaba incluida en el listado de aves de la Reserva, hizo la anotación a la Fundación.

Este registro se convierte no solo en una adición a las especies de aves de la Reserva, sino también en una extensión significativa del rango de distribución de esta especie. El cuco faisán es una especie de bosque, en general, difícil de observar debido a que es habitante del suelo y que rara vez sube a los árboles ya que huye a la presencia del hombre. En el país esta especie se distribuye en varias regiones, incluido el piedemonte de la Cordillera Oriental en los Llanos Orientales (ver mapa), pero no se tenían registros para una región al oriente de la Orinoquía donde se ubica la Reserva ProAves El Jaguar. 

El cuco faisán, aunque no está catalogada como una especie amenazada de extinción, es de gran valor para el aviturismo, debido a que es una especie de gran belleza y difícil de observar, volviéndose casi un reto su búsqueda y avistamiento para fotógrafos y observadores. 

Para ProAves es una gran fortuna poder conservar esta y muchas más especies de las aves del país en la Reserva El Jaguar, donde se protegen los ecosistemas de la transición entre las llanuras del Orinoco y la selva amazónica. 

La Fundación ProAves agradece a Permian Global por su apoyo y contribución a la conservación de estos habitáts de gran importancia en Colombia. 

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©Hector Cortés

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Noticias Noticias Reinita Cielo Azul

Avistamiento del Oso Andino en la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul

Como parte de sus actividades de conservación la Fundación ProAves realiza monitoreos permanentes de la fauna en sus 28 Reservas Naturales, con énfasis en las especies endémicas, migratorias y/o amenazadas de extinción. Esta actividad ha permitido el registro de gran cantidad de especies de interés para la conservación en estas áreas, no solo de aves sino también de otros grupos de vertebrados, como anfibios y mamíferos.

Descubrimiento del Oso Andino en la Reserva

Una de las especies que más ha sorprendido en los últimos días es el Oso Andino (Tremarctos ornatus), conocido también como oso de anteojos, mamífero representativo de los ecosistemas andinos colombianos y considerado como una especie sombrilla ya que a través de su protección se pueden conservar muchas otras especies que comparten su hábitat. A pesar de que existen registros de esta especie en la mayoría de las áreas protegidas del país, hasta la fecha no se tenían evidencias confirmadas de la presencia del Oso Andino en la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul

El Oso Andino es una especie en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) por la cacería y destrucción del hábitat, se distribuye en gran parte de los Andes (desde Venezuela y Colombia, hasta Bolivia y Argentina) ocupando variados ecosistemas desde desiertos costeros hasta páramos. En Colombia se ha registrado en las tres cordilleras.

En los monitoreos hechos en la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul, ubicada sobre la vertiente occidental de la Cordillera Oriental colombiana en el municipio de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander, junto a la serranía de los Yariguíes, se logró un importante encuentro en vivo de un oso andino adulto de aproximadamente 1.5 metros de largo y alrededor de 180 kilogramos de peso. Este avistamiento ocurrió cerca de los bebederos de los colibríes, a escasos 500 metros de la entrada principal de la Reserva. 

Además, los monitoreos han arrojado reportes de cámaras trampa; heces y rascaderas, y registro del área de dormitorio regular del Oso Andino. 

Contribuyendo a la conservación del Oso Andino

Desde la creación de la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul en el 2005, la Fundación ProAves viene implementando diferentes acciones para la protección y conservación de diferentes especies que habitan allí, beneficiando entre estas al Oso Andino. 

La Fundación seguirá concientizando a las comunidades locales sobre la importancia de esta especie, para evitar posibles riesgos para su permanencia en la región, en especial por la cacería.

© Yuly Milena Rincón, Subdirectora Región Nororiental ProAves

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Noticias Noticias Águila Harpía

Homenaje a José Rufino Mora, guardabosques de la Reserva ProAves Águila Arpía

Para la Fundación ProAves es una gran tristeza informar la pérdida de uno de nuestros queridos guardabosques, José Rufino Mora, protector de la remota Reserva ProAves Águila Arpía, ubicada en el sector conocido como El Raudal, que hace parte del municipio de Inírida (Guainía) en la Amazonía colombiana. Rufino falleció el 19 de mayo por una insuficiencia cardíaca debido a que no pudo obtener medicamentos a causa del bloqueo por la contingencia que estamos viviendo.

Rufino vivía con su esposa y guardabosque colaboradora – Ninfa Carianil – y sus dos hijos en la Reserva ProAves Águila Arpía desde hace 8 años. Éllos eran los guardiánes y protectores de la Reserva, donde recorría incansablemente los senderos y linderos de la misma, tanto por tierra como por agua, para realizar las labores de patrullaje necesarias para evitar daños a los ecosistemas y a las especies de la Reserva, ya fuera por tala o por cacería ilegal. Pero, principalmente, para llevar registro y monitoreo de las especies de fauna, que se pudiesen avistar directamente con la ayuda de unos binoculares o de unas cámaras trampa.

Rufino también hacía mantenimiento constante de estos senderos para poder facilitar las labores de patrullaje y monitoreo. Igualmente, mantenía relaciones con las comunidades vecinas a la Reserva, servía de guía a todos los visitantes que llegasen a conocer este sitio maravilloso de nuestra geografía y apoyaba las labores de educación ambiental de la comunidad.  

Quedará en nuestra memoria esa sonrisa que nos dejó nuestro compañero y guardabosques, Rufino. Él, que con su virtud y eficiencia, apoyó con ahínco todo los procesos de la Fundación ProAves. Rufino nos dejó un legado con historias llenas de felicidad y nos enseñó a ver lo simple de las pequeñas cosas, en ese gran lugar que se esconde detrás de un Raudal a orillas del Río Guaviare, llamado Águila Arpía. 

Agradecemos inmensamente su gran trabajo durante 8 años, lo cual hizo posible la conservación en aquel lugar escondido en este hermoso país, Colombia.

Esta es la Reserva ProAves Águila Árpia, lugar donde vivió Rufino los últimos 8 años:

Homenaje a José Rufino Mora

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COVID-19

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Comunicado oficial Fundación Proaves de Colombia
La Fundación ProAves realizó la reapertura de 7 de sus Reservas Naturales, tras permanecer cerradas durante 12 meses, cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad establecidos por el Gobierno Nacional.

Colombia, el segundo país más biodiverso del mundo, es un tesoro natural lleno de especies únicas, paisajes surreales y ecosistemas majestuosos. Por lo cual ProAves estableció 28 Reservas Naturales en puntos estratégicos a lo largo y ancho del país con el propósito de conservar las especies más amenazadas y proteger sus hábitats. En estas áreas de conservación se encuentran una gran cantidad de aves, mamíferos, anfibios y reptiles; así como una gran variedad de flora.

Santuarios de conservación:

Avistamiento de aves, senderismo, observación de diferentes especies de flora y fauna colombiana y conexión con la naturaleza son algunas de las actividades que los visitantes podrán realizar en las Reservas ProAves abiertas al público:

Visíta estos paraísos naturales y conoce más sobre la inmensa riqueza natural y biodiversidad de Colombia. Las reservaciones pueden hacerse a través de la página web www.conservation.co o al correo visit@conservation.co

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Noticias Noticias El Paujil

Mono Araña, uno de los primates más amenazados del país, en la Reserva ProAves El Paujil

La Reserva ProAves El Paujil, localizada en la Serranía de las Quinchas, en los municipios de Puerto Boyacá, Bolívar y Cimitarra en los departamentos de Boyacá y Santander, fue creada para garantizar la preservación de uno de los ecosistemas más vulnerables del valle del Magdalena Medio, el bosque húmedo tropical. 

En este lugar se han registrado cerca de 360 especies de aves, de las cuales 8 son endémicas, 8 casi endémicas y 4 están amenazadas, como el Paujil Pico Azul (Crax alberti), especie endémica de Colombia y en peligro crítico de extinción. 

Asimismo, en los seguimientos constantes que realizan los guardabosques de la Fundación en la Reserva ProAves El Paujil, se han observado recientemente poblaciones de Monos Araña (Ateles hybridus), especie críticamente amenazada, moviéndose en grupos de entre 16 y 20 individuos, conformados por 8 hembras y 4 machos e infantes y juveniles.

Monos Arañas desde la cabaña de la Reserva ProAves El Paujil

Mono Araña, bajo amenaza crítica

Esta Reserva alberga poblaciones de uno de los primates más amenazados en el planeta, el Mono Araña, Choibo o Marimonda (Ateles hybridus), catalogada como una especie críticamente amenazada. Esta especie, endémica de Colombia y Venezuela, se caracteriza por ser un primate no muy pequeño, entre 45 y 50 cm, con una cola prensil muy larga (72-82 cm), la cual utiliza como apoyo para trasladarse de un sitio a otro en las copas de los árboles.

©Johana Alejandra Castro Arango, Subdirectora Áreas Protegidas - Central

La alteración de su hábitat es la amenaza más importante para las poblaciones del Mono Araña en la Serranía de las Quinchas, en el departamento de Boyacá y Santander. Un poco más del  50% de las coberturas boscosas de esta Serranía están siendo fuertemente destruidas por la expansión de actividades agrícolas, el establecimiento de cultivos ilícitos y la ganadería. La mayor parte del territorio se ha convertido en vegetación secundaria. Además, la especie es fuertemente cazada para ser utilizada como mascota, como alimento y/o traficarla ilegalmente, lo cual empeora la crítica situación de la especie.

Afortunadamente, en esta Serranía se están liderando acciones que permiten que la especie del Mono Araña, así como muchas otras especies sombrilla, mejoren sus tamaños poblacionales y se conserven. Desde la Reserva ProAves El Paujil se ha trabajado por más de 15 años sobre la cuenca del río Ermitaño en Puerto Pinzón para preservar la especie, con la colaboración de instituciones estatales han creado figuras públicas de conservación como el Parque Natural Regional Serranía de las Quinchas, liderado por CorpoBoyacá, el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) del río Minero, liderado por la CAR y la Reserva Forestal Protectora Nacional Cuchilla del Minero, creada por el Ministerio del Medio Ambiente. Estas propuestas, junto al trabajo comunitario, permitirán el restablecimiento de las poblaciones de especies en peligro de extinción y la disminución de las amenazas latentes sobre estas. 

Distribución y hábitat de Ateles hybridus

En Colombia, el Mono Araña se encuentra al lado derecho del río Magdalena en los departamentos de Magdalena y Cesar, en medio del valle del río Magdalena en los departamentos de Tolima, Santander, Caldas y Cundinamarca, entre los ríos Cauca y Magdalena en los departamentos de Bolívar y Antioquia (Serranía de San Lucas), en la cuenca del río Catatumbo en el departamento de Norte de Santander, al noreste del bosque del piedemonte del departamento de Arauca y en las áreas más al norte de la Serranía del Perijá, y en la Serranía de Montes de Oca.

Este importante primate (Ateles hybridus) es extremadamente dependiente de bosques con muy buena cobertura de vegetación, sin embargo, el hábitat, en sus áreas de distribución, está extremadamente fragmentado, por lo que debe haber pocas poblaciones de un tamaño adecuado para ser viables a mediano y largo plazo. 

©Elkin Mauricio Berrio Ruiz, Guardabosque de la Reserva ProAves El Paujil

Los Monos Araña, aparentemente, alcanzan la madurez sexual a los 4-5 años de edad. En el mes de marzo, los guardabosques de la Reserva ProAves El Paujil José Gregorio y Elkin  evidenciaron la presencia de 2 hembras preñadas y dos infantes en la espaldas de sus madres en una tropa de 16 individuos, viajando a lo largo de los drenajes que llegan al río Ermitaño, colgando de las ramas de la parte superior del dosel y principalmente en los árboles emergentes (30 metros de altura), moviéndose, trepando, balanceándose con sus brazos y quedando suspendidos de sus fuertes colas, en un espectáculo fascinante de destreza inigualable.

La especie es altamente frugívora y complementa su dieta con hojas, frutos secos, semillas jóvenes, brotes florales, raíces aéreas, tierra de saladeros, madera en descomposición, miel y, muy ocasionalmente, algunos invertebrados como pequeños insectos, termitas y orugas. 

©José Gregorio Hernández Valencia, Guardabosque de la Reserva ProAves El Paujil

En la Reserva ProAves El Paujil los guardabosques han evidenciado al menos 30 especies arbóreas que hacen parte de la dieta del Mono Araña, razón por la cual esta especie desempeña un papel muy importante como dispersora de semillas del bosque tropical del Magdalena, estas especies son: Paquira quinata (Ceiba tolua), Jacaranda copaia (Chigale), Tabebuia sp. Tecoma stans  (Chicala) Anacardium excelsum (Caracoli), Duguetia cf gentryi, Ceiba pentandra (Ceiba), Húberodendron patinoí, Matisia cordata (Sapote), Quararibea sp., Protium sp. (Anime), Hymenea courbari (Algarrobo), Clusia sp, Cecropia peltata (Yarumo), Pouruma cf. bicolor, Hyeronima alchorneoides, Gustavia longifuniculata, Spondias mombin, Euterpe oleracea, Wettinia hirsuta, Licania arbórea, Hura crepitans, Abarema sp, Cariniana pyriformis (Abarco), Ochroma pyramidale (balso), Cedrela odorata (Cedro), Guarea guidonia (Cedrillo), Artocarpus altilis (Árbol del Pan), Ficus dendrocida (Caucho), Chrysophyllum cainito (Caimito).

 

Conoce más sobre la Reserva ProAves El Paujil aquí.