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Fundación ProAves – por la conservación en el país de las aves

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Gran conteo de aves en las Reservas ProAves

ProAves participó el pasado 9 de octubre en el October Big Day y sumó a eBird un total de 81 listados, con 3.578 individuos de 588 especies de aves entre diurnas y nocturnas registradas en 12 Reservas ProAves.

Estos registros posicionaron a las Reservas Naturales de la Fundación dentro de los primeros lugares de la lista eBird en los sitios de interés destacados de Colombia: El Jaguar quedó en el primer lugar a nivel nacional con un total de 150 especies, El Pangán ocupó el cuarto lugar con un total de 113 especies y Arrierito Antioqueño en octavo lugar con 106 especies registradas.

October Big Day, cada ave cuenta

Con 253 países participando en el October Big Day (OBD), Colombia ocupó el primer puesto de cantidad de especies registradas a nivel mundial en la plataforma eBird. El país encabezó la lista en avistamiento de aves con 1.343 especies de aves publicadas, el segundo lugar fue para Perú con 1.222 y el tercero para Ecuador con 1.098.

Colombia, conocido por ser un paraíso para el avistamiento de aves, se unió nuevamente por la biodiversidad y demostró su amor por las aves en el OBD. Esta iniciativa de conocimiento colectivo y participativo, organizada por el Laboratorio de Ornitología de Cornell, movilizó a miles de colombianos, entre los cuales hicieron un total de 3.476  listas de sus observaciones alrededor del país.

El conteo de aves más grande del mundo se celebró en una fecha muy especial, ya que coincidió con el día mundial de las aves migratorias y con la llegada de miles de viajeras extremas a Colombia provenientes de diferentes lugares del mundo en búsqueda de comida y de territorios cálidos.

Agradecemos a todas las personas e instituciones que le apuestan a la conservación de las aves, en especial a:

usfish
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Noticias Noticias El Pangán

Aumenta el listado de anfibios en la Reserva ProAves El Pangán

Los ecosistemas que protege la Reserva ProAves El Pangán son de una exuberante belleza y una extraordinaria diversidad. Hace pocos días, en medio de un torrencial aguacero, el Subdirector de la Región Suroccidental de la Fundación ProAves, Juan Carlos Luna, observó por primera vez en el área protegida la presencia de la Rana de cristal de Mache (Cochranella mache). 

Sin duda este nuevo registro aumenta el listado de anfibios reportados para la Reserva Natural, ubicada en el corregimiento de Junín del municipio de Barbacoas, en el departamento de Nariño, y hogar de más de 300 especies de aves y hay una gran diversidad de otras especies de fauna y de la flora del Chocó Biogeográfico en el Pacífico Nariñense. 

Al parecer este sería el primer registro confirmado para el departamento de Nariño. Anteriormente la especie había sido reportada para los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca y Chocó. La Rana de cristal de Mache se distribuye al oeste de los andes del Ecuador y Colombia en el bosque tropical del Chocó. Su distribución incluye bosques de tierras bajas del noroeste de Ecuador y Colombia, un área bajo la presión constante de compañías madereras, especialmente en el lado ecuatoriano. Esta especie es nocturna y se encuentra asociada a pequeños cuerpos de agua de bosques primarios y secundarios.

El sitio donde fue hallado este individuo es bosque primario y bien conservado. Se encontró aproximadamente a 30 centímetros del suelo y fue localizado gracias a su vocalización.

El nombre Cochranella es un patronímico en honor a Doris Mable Cochran, curadora asociada al Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, quien centró su investigación principalmente en la Herpetofauna de la India Occidental y América del Sur, especialmente en Brasil y Colombia. El epíteto específico se refiere al nombre de la montaña Mache, localidad tipo de la especie.

Gracias a World Land Trust (WLT), American Bird Conservancy (ABC), Neotropical Migratory Bird Conservation Act (NMBCA) y Women for Conservation por su gran compromiso con los anfibios amenazados de Colombia ¡Juntos por la Conservación!

U.S. Fish & Wildlife Service
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Noticias Noticias El Pangán

¡Nuevo registro de especie de anfibio para Colombia!

En las exploraciones realizadas en la Reserva ProAves El Pangán, el equipo en campo registró, por primera vez para Colombia, una nueva especie de anfibio, Pristimantis ornatissimus.

La Reserva ProAves El Pangán, hogar de miles de especies de fauna y flora

Ubicada en el piedemonte de la vertiente pacífica de la Cordillera Occidental de los Andes, en el municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, se encuentra la Reserva ProAves El Pangán. Esta área protegida está localizada dentro de la región biogeográfica del Chocó, uno de los lugares con mayor cantidad de endemismos del continente, por lo que esta Reserva Natural se encuentra entre las 25 regiones del mundo calificadas como prioritarias para la conservación de la naturaleza y está denominada como un Punto Caliente de Biodiversidad (Biodiversity Hotspot).

El área donde se encuentra la Reserva ProAves El Pangán cuenta con una diversidad extraordinaria, por lo que constantemente se buscan nuevas oportunidades de registros de diferentes especies. En una de las salidas a campo, el subdirector de la región Suroccidental de la Fundación ProAves, Juan Carlos Luna, pudo registrar por primera vez a Pristimantis ornatissimus, considerado por muchos años endémico de Ecuador.

El primer registro ocurrió en el año 2003, en el marco del proyecto Monitoreo de Aves Migratorias de la Fundación ProAves en la Reserva Natural El Pangán. Posteriormente, un segundo individuo fue registrado en abril de 2021 a una elevación de 1.450 m.s.n.m., en la parte alta de la misma área protegida.

El hallazgo de esta especie se constituye en el primer registro documentado para Colombia, por lo cual la especie aumenta su rango de distribución. Se sabe que Pristimantis ornatissimus prefiere bosques bien conservados y, en ambas observaciones, la especie fue registrada asociada a Heliconias, a 60 centímetros de altitud del suelo.

La distribución original de esta especie en Ecuador es en las estribaciones noroccidentales de la Cordillera de los Andes y existen registros en las provincias de Esmeraldas, Pichincha, Santo Domingo de los Tsáchilas, Cotopaxi y Carchi. Este nuevo registro en Colombia, en el municipio de Barbacoas, Nariño, se constituye en el primer reporte documentado para el país, ampliando así el rango de distribución de Pristimantis ornatissimus en varios kilómetros hacia el suroccidente de Colombia.

El Cutín adornado

Pristimantis ornatissimus es una especie de anfibio anuro de la familia Strabomantidae. Hasta el momento se sabe es que esta especie se encuentra en el bosque húmedo tropical del Chocó y bosque piemontano occidental en su localidad original de Ecuador. La coloración en vida de este organismo varía de verdes a amarillas en la superficie dorsal. El dorso tiene líneas longitudinales; manchas o puntos negros. Las manos y pies pueden tener un tono anaranjado, el vientre es amarillo o verde pálido. El iris puede ser amarillo o dorado con reticulaciones negras. Lo que hasta ahora se sabe de esta especie es que habita en bosque primario y secundario. 

Se considera una especie rara y sus poblaciones actualmente van en retroceso, siendo sus mayores amenazas la ganadería, los cultivos, la contaminación agrícola y la construcción de carreteras, por lo que este anfibio se encuentra en la categoría Vulnerable (VU) en la Lista Roja de la IUCN. Actualmente, el hábitat dentro de su rango de distribución se encuentra fragmentado en la hermana república del Ecuador.

La presencia de esta hermosa especie dentro de la Reserva ProAves El Pangán reafirma nuestro compromiso en la protección y conservación a perpetuidad de este majestuoso ecosistema y sus maravillosas especies.

Agradecemos el gran apoyo de World Land Trust (WLT), American Bird Conservancy (ABC), Neotropical Migratory Bird Conservation Act (NMBCA) y Women for Conservation por ayudarnos a proteger a los anfibios más amenazados del país. ¡Juntos por la Conservación!

U.S. Fish & Wildlife Service
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Los bosques colombianos están desapareciendo

Ecosistemas de Colombia llenos de árboles, arbustos y matorrales han sido talados sin piedad: hemos perdido 563.000 hectáreas de bosque lluvioso primario entre el 2016 y el 2019, y esto fue antes de la pandemia; con la llegada del Covid-19 el aumento de la tala ilegal y las invasiones de tierras han incrementado. Un área tres veces mayor a la ciudad de Bogotá D.C. ha sido destruida y más de 1.4 mil millones de árboles se han perdido, y nunca regresarán.

Si cada colombiano, un total de 50,3 millones de personas, plantara un árbol cada mes, se necesitarían más de 2 años solo para recuperar esos árboles perdidos entre 2016 y 2019. Sin embargo, no solo se está destruyendo la naturaleza, la incomparable biodiversidad colombiana también; por ejemplo, la diversidad de aves, por la cual el país es número uno en el ranking mundial, igualmente está desapareciendo, y estas especies no se pueden replantar.

Si bien plantar árboles es inspirador, es simplemente simbólico. Detener la destrucción de los increíbles lugares salvajes de Colombia, como nuestras selvas tropicales y bosques nubosos, y preservar todas las especies es, sin duda alguna, la prioridad más importante.

La pandemia ha creado el salvaje oeste

Tristemente los programas de lucha contra la deforestación no tienen ninguna posibilidad. Las tasas actuales de desaparición de las masas forestales se están acelerando. En solo los últimos 3 meses, Global Forest Watch, una herramienta en línea gratuita que proporciona alertas diarias de deforestación para toda Colombia, muestra un aumento masivo en los incendios forestales: más de 41,000 entre el 1 de diciembre de 2020 y el 10 de marzo de 2021.

Lamentablemente, el reciente aumento en la deforestación ha afectado en gran medida el precioso sistema de Áreas Protegidas de Colombia. Y aunque los medios de comunicación y Global Forest Watch informaron sobre las descomunales amenazas de la minería ilegal y la tala en parques nacionales y reservas naturales, sus esfuerzos han sido en vano.

Amenazas contra la Conservación

Desde 1998, la Fundación ProAves ha enfrentado muchos desafíos para conservar sus 28 Reservas Naturales, donde se protegen más de 1.600 especies del país y la mayoría de aves endémicas o amenazas que hay en Colombia; hoy, el COVID-19 nos presenta otro gran desafío para la conservación.

Personas inescrupulosas han visto la pandemia como la oportunidad para infligir agresivamente las áreas naturales y causar detrimentos ambientales irreversibles en las Reservas de ProAves:

  • La Reserva ProAves El Pangán, ubicada en Barbacoas, Nariño, sufrió indiscriminados ataques como: tala ilegal selectiva, destrucción de sus bosques, invasión de predios y daños a sus ecosistemas, por lo que se pusieron varias denuncias en contra de los responsables. 
  • La Reserva ProAves Pauxi Pauxi, situada en los municipios de Betulia y San Vicente de Chucurí, Santander, tuvo invasiones, destrucciones a las señales de delimitación y daño al medio ambiente por la tala de su vegetación, por lo que se instauró una denuncia. 
  • En la Reserva ProAves Chamicero de Perijá, localizada en el municipio de Manaure, Cesar, se formuló una denuncia por la irrupción al área protegida y deterioros ambientales por la tala de vegetación nativa para la creación de potreros.
  • La Reserva ProAves Colibrí del Sol, ubicada en Urrao, Antioquia, fue saqueada y varias de sus pertenencias fueron hurtadas, por lo que se hizo una denuncia por robo y daños a la propiedad. 
  • En la Reserva ProAves Las Tángaras, la cual se encuentra en Carmen de Atrato, Chocó, se impusieron varias denuncias por invasiones a las áreas de conservación y tala ilícita de sus bosques naturales.
  • En la Reserva ProAves El Paujil, ubicada en la Serranía de las Quinchas, en los departamentos de Boyacá y Santander, se instauró una denuncia por tala y aprovechamiento ilegal de madera de especies valiosas, invasión de predios y perjuicios ambientales. 
  • En la Reserva ProAves Loros Andinos, localizada entre los municipios de Roncesvalles, Tolima, y Génova, Quindío, se hizo una denuncia por el robo de varios equipos indispensables para la conservación de la biodiversidad natural. 
  • En la Reserva ProAves El Dorado, ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta, se instauraron 3 denuncias por daños de cercos y vallas, invasiones de lotes y graves perjuicios al hábitat.
  • En la Reserva ProAves Ranita Terribilis, la cual se encuentra en Timbiquí, Cauca, hubo invasiones, tala y cacería ilegal de sus especies y amenazas en contra de uno de sus guardabosques, por lo que se formuló una denuncia al respecto.
  • En la Reserva ProAves El Jaguar, ubicada en municipio de Mapiripán, Meta, se instauraron varias denuncias por incursiones a las áreas protegidas, hurto e impactos al ecosistema irremediables por tala y pesca ilegal.

Lamentablemente en 10 de las 28 Reservas ProAves se registraron agresiones de diferente índole, por lo que fue necesario contratar personal capacitado y fortalecer las labores de patrullaje y control de los límites de las áreas de conservación. Además, se impusieron 5 denuncias ante la Fiscalía General de la Nación, 10 denuncias ante las Inspecciones Municipales, tres denuncias ante las autoridades ambientales, una denuncia ante la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, dos denuncias ante juzgados civiles y tres denuncias ante el Ejército Nacional.

La desgracia de Colombia, sus preciosos recursos naturales

La retirada de las FARC ha creado una oportunidad para que las industrias legales e ilegales aprovechen los tesoros del bosque natural de Colombia.

La mayor parte de la deforestación es causada por la ganadería y la producción de aceite de palma en tierras que son, en su mayoría, baldías o áreas protegidas existentes. También, la minería ilegal, especialmente de oro, está desafiando muchos lugares alrededor de las estribaciones de las regiones de los Andes y el Chocó.

Colombia quiere reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030, y quiere ser climáticamente neutro para el 2050. Pero, hasta el momento, el escenario no se visualiza así: en el primer trimestre de 2020, el científico ambiental colombiano Rodrigo Botero señaló que habían más bosques cortados en la primera mitad de 2020 que en todo 2019.

El gobierno colombiano recibe decenas de millones de dólares de Noruega, Alemania y Gran Bretaña para programas de protección forestal con el fin de combatir el cambio climático y preservar los bosques tropicales que producen oxígeno para la vida, y capturan y encierran CO2 en la vegetación. Los datos satelitales independientes de Global Forest Watch muestran que estos programas, prácticamente, no tienen ningún efecto en Colombia, principalmente porque no apoyan los esfuerzos de las comunidades ni de las pequeñas ONG como la Fundación ProAves.

Si Colombia quiere rescatar lo que queda de su tesoro más valioso, sus maravillas naturales vivas, debe comenzar con apoyar y potenciar los esfuerzos locales para proteger lo que queda y penalizar de manera consecuente la minería y la tala ilegales con todo el peso del poder judicial y del gobierno.

 

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El Pangán, hogar de increíbles especies silvestres

Las aves pocas veces se alimentan directamente de hormigas legionarias, se sospecha que es debido a su alto contenido de ácido fórmico. En lugar de ello, algunos pájaros comen cualquier artrópodo que sea desalojado por estos insectos.

En uno de los recorridos de linderos en la parte baja de la Reserva ProAves El Pangán, ubicada en el municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, se encontró un ejército hormigas legionarias acompañadas de una bandada mixta de aves hormigueras conformada por varias especies, entre ellas 3 Correcaminos escamados, conocido localmente como Sainero, (Neomorphus radiolosus), el Hormiguero bicolor (Gymnopithys bicolor), el Hormiguero de Zeledón (Hafferia zeledoni), la Tangara pechiocre (Chlorothraupis stolzmanni), el Formicario cabecinegro (Formicarius nigricapillus), el Parlotero yelmo (Tachyphonus delatrii), y el Trepatroncos manchado(Xiphorhynchus erythropygius). 

La Reserva, en la cual habitan más de 300 especies de aves y hay una gran diversidad de otras especies de fauna y de la flora del Chocó Biogeográfico en el Pacífico Nariñense, es uno de los pocos lugares en Colombia donde recientemente se ha registrado el Sainero, una ave difícil de observar y muy arisca. Esta especie, que se encuentra con categoría de amenaza En peligro (EN) a nivel global, dado que requiere de hábitats bien conservados para su supervivencia.

La importancia de las hormigas en el ecosistema

Las hormigas guerreras, hormigas legionarias o marabuntas, aunque tienen muy mala reputación ya que son carnívoras y devoran todo lo que se les atraviese en su marcha, juegan un importante papel ecológico en las dinámicas de nuestros bosques tropicales; de hecho, un gran número de especies dependen de este tipo de hormigas para su supervivencia.

Las aves seguidoras de hormigas pertenecen al grupo de insectívoras de sotobosque, integradas principalmente por especies de familias como Thamnophilidae y Formicariidae, entre otras, las cuales se desplazan siguiendo estos ejércitos de exploradoras para encontrar alimento. 

Las legionarias no limitan su búsqueda al suelo. Rutinariamente trepan árboles, hurgan y esculcan todos los rincones. Sus presas se componen de cualquier cosa viva suficientemente pequeña como para ser sometida, comúnmente insectos: orugas, arañas, milpiés, saltamontes, cucarachas y otros moradores de la hojarasca. También suelen atacar pequeños vertebrados como ranas arborícolas, salamandras, lagartijas, serpientes y pichones de aves en sus nidos. Los grupos de exploradoras atraen mucho la atención, por lo que las potenciales presas tienden a huir y las aves hormigueras se congregan sobre los bordes del ejército de hormigas para alimentarse de los animales en fuga.

 

Agradecemos a Juan Carlos Luna, Subdirector Región Suroccidental, por su gran gestión en la Reserva ProAves El Pangán y por compartirnos estas espectaculares imágenes.

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Bosques de la región biogeográfica del Chocó, en peligro CRÍTICO de desaparecer

La Reserva ProAves El Pangán, ubicada en el corregimiento de Junín del municipio de Barbacoas en el departamento de Nariño, ha sufrido diferentes amenazas para su conservación: tala ilegal selectiva y la destrucción de sus bosques. La Reserva, en la cual habitan más de 300 especies de aves y hay una gran diversidad de otras especies de fauna y de la flora del Chocó Biogeográfico en el Pacífico Nariñense, se encuentra en peligro CRÍTICO.

ProAves, por la conservación de la fauna y flora colombiana

La Región biogeográfica del Chocó comprende desde la región al este de Panamá, pasando por la costa pacífica de Colombia, hasta el suroccidente de Ecuador. En Colombia, este corredor Neotropical, que abarca el litoral Pacífico hasta las estribaciones de la cordillera occidental, forma una barrera natural que ha generado una de las más significativas Biodiversidades en el país, en uno de los ecosistemas más importantes del planeta; las lluviosas selvas tropicales.

Este lugar posee una gran variedad de endemismos en los diversos grupos biológicos, en aves, por ejemplo, el 25% de las especies que allí habitan no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. En las palmas se encuentran alrededor de 120 especies distintas, casi la mitad de todas las registradas en Colombia; 35 de ellas endémicas del Chocó Biogeográfico y 16 de la misma región (Banco de Occidente, 2009). Por eso, este sitio está entre las 25 regiones del mundo calificadas como prioritarias para la conservación de la naturaleza, por lo que ha sido denominada como un Punto Caliente de Biodiversidad (Biodiversity Hotspot).

Extracción ilegal de madera en El Pangán

Para la Fundación ProAves ha sido un gran desafío proteger y conservar la flora, la fauna, los ecosistemas, y los bienes y servicios ambientales de esta región geográfica. Por lo cual, en el año 2002, se creó la Reserva ProAves El Pangán con el objetivo de conservar los bosques del piedemonte del Pacifico Nariñense, ubicados en el corregimiento de Junín, Nariño, el cual es hábitat de la interculturalidad de los tejidos del pueblo indígena Awá, de los sonidos de las Timbas de las comunidades Afrocolombianas y de la sabiduría de los campesinos provenientes de diferentes montañas del departamento.

La Reserva hace parte de las Áreas Clave para la Biodiversidad (Key Biodiversity Areas –KBAs en inglés) ya que posee una de las riquezas de especies más diversas y espectaculares de Colombia, hasta la fecha se han registrado 29 especies de aves amenazadas y 53 endémicas del Chocó Biogeográfico, lo que constituye la mayor concentración de aves endémicas del mundo.

En un estudio de mariposas se registraron 94 especies, dentro de las cuales 28 son endémicas del región, y 19 conocidas como las especies más raras del país; en herpetos se han registrado una diversidad de 25 especies de ranas, 9 de lagartos y 12 diferentes especies de serpientes.

Asimismo, la Reserva cuenta con poblaciones de uno de los árboles más finos del planeta; el Chanul (Humiriastrum procerum), especie originaria de Colombia y Ecuador, y, según el libro rojo de especies maderables, está categorizado como en PELIGRO CRÍTICO DE EXTINCIÓN.  A pesar de que la normativa colombiana prohíbe la explotación y comercialización de cualquier especie amenazada (Ley 17 de 1981, Ley 1333 del 2009, artículo 328 del Código Penal, Pacto Intersectorial por la Madera Legal en Colombia, del 21 de agosto del 2009, el Convenio sobre Diversidad Biológica), el Chanul ha sido fuertemente explotado debido a que su madera es extremadamente dura y valiosa. 

La tala ilegal, el mayor enemigo de la conservación

Lastimosamente desde el año 2018 la Reserva ProAves El Pangán viene sufriendo una grave amenaza para su conservación: la tala del Chanul para su comercialización ilegal, lo cual está deteriorando enormemente estos frágiles ecosistemas y generando la extinción de especies de una manera muy acelerada. La destrucción de estos bosques viene siendo realizada por personas ajenas a esta región, que sacan la madera a escasos 2 km de una estación de policía. Y aunque las autoridades ambientales han realizado esfuerzos ingentes, las medidas tomadas aún no han sido efectivas y la destrucción masiva de estos bosques no ha cesado, por lo que el patrimonio biológico de todos los colombianos está desapareciendo ante la mirada atónita e impotente de los pobladores de la región. 

Desde el 14 de agosto de 2018, la Fundación ProAves radicó, ante la Corporación Autónoma Regional de Nariño (CORPONARIÑO), una denuncia de los constantes ataques que se vienen presentando en la Reserva. En ese mismo año, ProAves también denunció estos hechos ante la Gobernación de Nariño, el Ejército Nacional y la Policía Nacional. En ese momento las acciones de CORPONARIÑO y de las autoridades policiales lograron detener las actividades de tala ilegal, con la incautación del motor que movilizaba el winche artesanal y, además, se les notificó a los implicados la orden de suspensión inmediata de actividades de tala, comercialización de flora e instalación de maquinaria.

Motor que moviliza el winche artesanal para la extracción ilegal de madera en la Reserva ProAves El Pangán

Posteriormente, las mismas personas, aprovechando la situación de la pandemia y el conflicto de orden sociopolítico de la región, retornaron a las actividades de tala ilegal en los bosques de la Reserva. Estas actividades se incrementaron en el primer trimestre de 2020, cuando instalaron en la Reserva un cable movido por un winche para mover grandes cantidades de madera, la cual, luego es transportada en camiones.

Por esta razón, el 10 de marzo, ProAves volvió a interponer una nueva denuncia ante CORPONARIÑO, la Gobernación de Nariño y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), para detener el grave daño ambiental causado por estos criminales en los bosques de la región.

Este es un gran golpe para la conservación, ya que los daños causados en la Reserva son nefastos:  

  • Deforestación y degradación de los bosques naturales (su recuperación tomará más de 50 años),
  • Afectación severa de especies maderables valiosas,
  • Degradación y erosión de los suelos por acciones de arrastre de la madera,
  • Fragmentación del hábitat (se pierde la continuidad del hábitat de las especies residentes y migratorias),
  • Alteración de los sitios de alimentación y reproducción de la fauna, y
  • La pérdida irreemplazable de uno de los patrimonios biológicos más importantes para los Colombianos y para el planeta.

Sin embargo, la Fundación continúa en alerta máxima, y, ante esta gran adversidad, los guardabosques de la Reserva, armados sólo con su valioso coraje, su determinación inquebrantable y con su amor incondicional por estos ecosistemas, continúan patrullando estas peligrosas áreas y enfrentando difíciles situaciones. 

ProAves hace un llamado agónico a las autoridades competentes (corporación, alcaldías, gobernación, autoridades policiales, militares, etc.), a los amigos de la conservación y a la comunidad en general para que nos apoyen firmando esta petición de protección y conservación de los últimos relictos de bosques lluvioso tropicales del Pacifico Nariñense y se detenga esta gran amenaza contra el medio ambiente y las miles de especies que allí habitan.

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Gran conteo de aves en las Reservas ProAves en el October Big Day en Colombia

Con 1.285 especies de aves publicadas en la plataforma eBird, Colombia volvió a ocupar el primer puesto de cantidad de especies registradas a nivel mundial en el October Big Day; el segundo lugar fue para Perú con 1.152 y el tercero para Ecuador con 1.118. El conteo de aves más grande del mundo se celebró en una fecha muy especial, ya que coincidió con la llegada de miles de aves migratorias que transitan a lo largo y ancho de Colombia provenientes de diferentes lugares del mundo.

Con más de 30 guardabosques y 15 de sus 28 Reservas, la Fundación ProAves participó el 17 de octubre en el Big Day, evento organizado por la plataforma eBird manejada por el Laboratorio de Ornitología de Cornell. Gracias a las capacitaciones y entrenamientos que han recibido los guardabosques sobre el uso de eBird como herramienta de monitoreo, a la inversión que ha hecho ProAves en dotaciones de equipos como celulares, binoculares y acceso a internet, más el gran amor y pasión que tienen los miembros del equipo por las aves, fue posible sumar a eBird un total de 41 listados, con 5.890 individuos de 615 especies de aves entre diurnas y nocturnas registradas en 15 Reservas ProAves.

El Big Day en las Reservas ProAves

Estos registros posicionaron a las Reservas dentro de los primeros lugares de la lista eBird en los sitios de interés destacados de Colombia, quedando así: en el segundo lugar la Reserva ProAves Chamicero del Perijá, ubicada en el municipio de Manaure, departamento del Cesar, registró 137 especies de aves; el tercer lugar fue para la Reserva ProAves Reinita Cielo Azul, que se encuentra en el municipio de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander, con 131 especies de aves registradas; la Reserva ProAves Arrierito Antioqueño, ubicada en el municipio de Anorí, departamento de Antioquia, obtuvo el sexto lugar y registró 127 especies de aves; el séptimo lugar lo ocupó la Reserva ProAves Giles-Fuertesi, la cual se encuentra en el municipio de Cajamarca, departamento de Tolima, con 121 registros, y el noveno lugar de la lista fue para la Reserva Colibrí del Sol, localizada en el municipio de Urrao, departamento de Antioquia, y registró 121 especies de aves.

Agradecemos inmensamente a todas las instituciones y colaboradores que le apuestan a la conservación de las aves, este logro es de todos ¡Muchas gracias!

 

 

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Conservación en la época del COVID-19

Nuestro planeta, nuestro único planeta, sustenta a la humanidad y a muchas otras especies. Sin embargo, nuestra falta de respeto e indiferencia hacia nuestro propio sistema de soporte vital nos hace cada vez más vulnerables.

A principios de 2020, el virus COVID-19 golpeó abruptamente a la humanidad. Nunca antes una pandemia se había propagado de manera tan agresiva y había afectado a toda la raza humana casi simultáneamente. Ahora estamos comenzando a sentir algunos de los impactos reales y principales de lo que puede causar una pandemia a nivel mundial. Se han documentado muchos de los impactos económicos, sociales y otros relacionados con el ser humano, pero los impactos ambientales han quedado relegados.

Tala ilegal árboles y palmas en la Reserva ProAves EL Pangán

La investigación indica que el COVID-19 se originó de un coronavirus descubierto en el murciélago de herradura chino (Rhinolophus affinis) que por casualidad mutó en otro animal salvaje (probablemente una especie en peligro de extinción como el pangolín), manteniéndolo vivo en horrendas jaulas en un mercado de vida silvestre en Wuhan, China. A pesar de que las organizaciones pro vida silvestre exigen el fin de este tipo de mercados, pocas autoridades los escuchan. Y, sin embargo, la frecuencia e intensidad de las pandemias y brotes de nuevos y graves virus está aumentando, principalmente por el tráfico de vida silvestre y la degradación ambiental. 

Aquí en Colombia, los impactos del vergonzoso tráfico de vida silvestre en China ha provocado la muerte de decenas de miles de colombianos y una economía en ruinas. Sorprendentemente, ¡la misma falta de respeto e indiferencia hacia el medio ambiente en China está creciendo en Colombia!

Desde 1998, la Fundación ProAves ha enfrentado muchos desafíos para proteger sus 28 Reservas Naturales en Colombia, desde secuestros hasta conflictos armados. Sin embargo, con las autoridades ambientales y la policía ocupadas por la pandemia, hemos sido testigos de un aumento catastrófico en la explotación ilegal de recursos naturales, como la caza furtiva y la tala. 

Hoy, el COVID-19 nos representa otro gran desafío para la conservación, ya que un pequeño grupo de personas sin escrúpulos ha visto la pandemia como la oportunidad para infligir agresivamente nuestros predios y causar daños ambientales en las preciosas Reservas Naturales de Colombia.

Durante los últimos meses hemos registrado ataques diarios de madereros y cazadores furtivos en muchas Reservas ProAves; desde los bosques nubosos de la Sierra Nevada de Santa Marta hasta el Chocó, y desde los bosques lluviosos del Amazonas en Meta hasta el Urabá. Para combatir esta grave situación, en los últimos dos meses la Fundación ha presentado nueve demandas penales y ha enfrentado decenas de actos ilícitos dentro de sus Reservas Naturales. También ha contratado, y capacitado, a diez guardabosques adicionales para proteger las Reservas que están siendo atacadas. Afortunadamente, la cuarentena coincidió con la temporada de lluvias, lo que ha ayudado a evitar daños por incendios, pero a medida que entramos en otra estación seca, seguiremos trabajando para aumentar la vigilancia y prevenir daños potencialmente catastróficos adicionales.

Además de la intensa presión que se vive por parte de los infractores, la  Fundación ha visto un aumento de mascotas abandonadas, como perros y gatos, que buscan refugio en las Reservas, cazando la vida silvestre amenazada. Asimismo, se han encontrado personas de ciudades que están tratando de colonizar y asentarse en los bosques de las Reservas y bosques claros para hacer agricultura y/o crear vivienda. En Nariño, el principal oleoducto trasandino corre junto a la Reserva ProAves El Pangán, donde se están produciendo chuzadas ilegales y muy peligrosas para robar petróleo (se perfora un agujero en la tubería), y terminan arrojando grandes cantidades de este crudo a los ríos locales que envenena el agua de muchos pueblos indígenas y afrocolombianos río abajo. También, los mineros de oro invasores han intentado acceder a algunas Reservas ProAves.

Todas estas situaciones han puesto en riesgo, no solo la conservación de la vida silvestre en peligro de extinción, sino también a los 35 guardabosques desarmados de ProAves y a sus familias. Ellos, quienes son los guardianes de cada Reserva, han recibido amenazas de muerte y han tenido encuentros amenazadores a medida que crece la presión para explotar las Reservas Naturales.

El equipo de ProAves continúa en alerta máxima. Todos los días, ante esta gran adversidad, estos héroes enfrentan situaciones difíciles armados solo con coraje y su amor incondicional por la naturaleza.

Con tantos desafíos que enfrenta la humanidad y Colombia hoy en día, es fácil pasar por alto el daño acelerado que se nos inflige a la naturaleza. Pero necesitamos desesperadamente cuidar nuestro planeta y respetar los límites entre la naturaleza y el hombre. El COVID-19 no será el último virus, pero proteger y conservar la naturaleza garantizará que no volvamos a presenciar una pandemia mundial.