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Fundación ProAves – por la conservación en el país de las aves

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Deforestación amenaza el único hábitat de la Ranita Dorada

La deforestación de los bosques húmedos del área de amortiguamiento de la Reserva ProAves Ranita Dorada, ubicada en las montañas del municipio de Falan, departamento del Tolima, amenaza la biodiversidad del área de conservación, especialmente el hábitat de la Ranita Dorada (Andinobates tolimensis) y la Ranita Roja Punteada (Andinobates dorisswansonae), endémicas de Colombia y categorizadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como Vulnerables (VU).

Durante las últimas décadas, la transformación de los bosques nativos en lugares para la tala ilegal se ha convertido en el principal factor de amenaza para el hábitat de muchas especies que dependen de áreas conservadas para sobrevivir. Después de muchos años de un gran detrimento ambiental, la Fundación ProAves adquirió los predios que conforman la Reserva ProAves Ranita Dorada y logró una regeneración vegetal notable de especies nativas en sucesión primaria y secundaria en lo que anteriormente eran potreros, recuperando parte del hábitat para varias especies de anfibios, mamíferos y aves.

La Reserva ProAves Ranita Dorada fue creada en el 2008 para salvar de la extinción a Andinobates tolimensis y Andinobates dorisswansonae y se estableció gracias al apoyo de Amphibian Specialist Group (ASG), la UICN, Dendrobatidae Nederland, Conservation International y Netherlands Postcode Lottery.

Esta área de conservación es considerada como un área de especial importancia ecológica, por lo que cualquier afectación en el medio natural puede causar un desequilibrio ambiental irreparable, propiciando la pérdida de especies únicas, especialmente de anfibios, en tanto aquellas son supremamente susceptibles frente a cualquier cambio en sus ecosistemas. Hasta el momento, Andinobates tolimensis solo ha sido registrada en la localidad en la que fue descubierta en el año 2007, la Reserva ProAves, por lo que es único hábitat de la Ranita Dorada.

Lamentablemente, desde hace varios días actividades de deforestación se vienen desarrollando en el área colindante con la Reserva ProAves  Ranita Dorada, causando una grave amenaza para su conservación. La Fundación ProAves hace un llamado urgente a los entes competentes para que nos apoyen difundiendo esta nefasta situación y se detenga esta gran amenaza contra el medio ambiente y las miles de especies que allí habitan.

Agradecemos el gran apoyo de la UICN, Dendrobatidae Nederland, Conservation International, Netherlands Postcode Lottery y ASG por hacer este sueño de salvar a la Ranita Dorada una realidad.

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Noticias Noticias El Pangán

Bosques de la región biogeográfica del Chocó, en peligro CRÍTICO de desaparecer

La Reserva ProAves El Pangán, ubicada en el corregimiento de Junín del municipio de Barbacoas en el departamento de Nariño, ha sufrido diferentes amenazas para su conservación: tala ilegal selectiva y la destrucción de sus bosques. La Reserva, en la cual habitan más de 300 especies de aves y hay una gran diversidad de otras especies de fauna y de la flora del Chocó Biogeográfico en el Pacífico Nariñense, se encuentra en peligro CRÍTICO.

ProAves, por la conservación de la fauna y flora colombiana

La Región biogeográfica del Chocó comprende desde la región al este de Panamá, pasando por la costa pacífica de Colombia, hasta el suroccidente de Ecuador. En Colombia, este corredor Neotropical, que abarca el litoral Pacífico hasta las estribaciones de la cordillera occidental, forma una barrera natural que ha generado una de las más significativas Biodiversidades en el país, en uno de los ecosistemas más importantes del planeta; las lluviosas selvas tropicales.

Este lugar posee una gran variedad de endemismos en los diversos grupos biológicos, en aves, por ejemplo, el 25% de las especies que allí habitan no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. En las palmas se encuentran alrededor de 120 especies distintas, casi la mitad de todas las registradas en Colombia; 35 de ellas endémicas del Chocó Biogeográfico y 16 de la misma región (Banco de Occidente, 2009). Por eso, este sitio está entre las 25 regiones del mundo calificadas como prioritarias para la conservación de la naturaleza, por lo que ha sido denominada como un Punto Caliente de Biodiversidad (Biodiversity Hotspot).

Extracción ilegal de madera en El Pangán

Para la Fundación ProAves ha sido un gran desafío proteger y conservar la flora, la fauna, los ecosistemas, y los bienes y servicios ambientales de esta región geográfica. Por lo cual, en el año 2002, se creó la Reserva ProAves El Pangán con el objetivo de conservar los bosques del piedemonte del Pacifico Nariñense, ubicados en el corregimiento de Junín, Nariño, el cual es hábitat de la interculturalidad de los tejidos del pueblo indígena Awá, de los sonidos de las Timbas de las comunidades Afrocolombianas y de la sabiduría de los campesinos provenientes de diferentes montañas del departamento.

La Reserva hace parte de las Áreas Clave para la Biodiversidad (Key Biodiversity Areas –KBAs en inglés) ya que posee una de las riquezas de especies más diversas y espectaculares de Colombia, hasta la fecha se han registrado 29 especies de aves amenazadas y 53 endémicas del Chocó Biogeográfico, lo que constituye la mayor concentración de aves endémicas del mundo.

En un estudio de mariposas se registraron 94 especies, dentro de las cuales 28 son endémicas del región, y 19 conocidas como las especies más raras del país; en herpetos se han registrado una diversidad de 25 especies de ranas, 9 de lagartos y 12 diferentes especies de serpientes.

Asimismo, la Reserva cuenta con poblaciones de uno de los árboles más finos del planeta; el Chanul (Humiriastrum procerum), especie originaria de Colombia y Ecuador, y, según el libro rojo de especies maderables, está categorizado como en PELIGRO CRÍTICO DE EXTINCIÓN.  A pesar de que la normativa colombiana prohíbe la explotación y comercialización de cualquier especie amenazada (Ley 17 de 1981, Ley 1333 del 2009, artículo 328 del Código Penal, Pacto Intersectorial por la Madera Legal en Colombia, del 21 de agosto del 2009, el Convenio sobre Diversidad Biológica), el Chanul ha sido fuertemente explotado debido a que su madera es extremadamente dura y valiosa. 

La tala ilegal, el mayor enemigo de la conservación

Lastimosamente desde el año 2018 la Reserva ProAves El Pangán viene sufriendo una grave amenaza para su conservación: la tala del Chanul para su comercialización ilegal, lo cual está deteriorando enormemente estos frágiles ecosistemas y generando la extinción de especies de una manera muy acelerada. La destrucción de estos bosques viene siendo realizada por personas ajenas a esta región, que sacan la madera a escasos 2 km de una estación de policía. Y aunque las autoridades ambientales han realizado esfuerzos ingentes, las medidas tomadas aún no han sido efectivas y la destrucción masiva de estos bosques no ha cesado, por lo que el patrimonio biológico de todos los colombianos está desapareciendo ante la mirada atónita e impotente de los pobladores de la región. 

Desde el 14 de agosto de 2018, la Fundación ProAves radicó, ante la Corporación Autónoma Regional de Nariño (CORPONARIÑO), una denuncia de los constantes ataques que se vienen presentando en la Reserva. En ese mismo año, ProAves también denunció estos hechos ante la Gobernación de Nariño, el Ejército Nacional y la Policía Nacional. En ese momento las acciones de CORPONARIÑO y de las autoridades policiales lograron detener las actividades de tala ilegal, con la incautación del motor que movilizaba el winche artesanal y, además, se les notificó a los implicados la orden de suspensión inmediata de actividades de tala, comercialización de flora e instalación de maquinaria.

Motor que moviliza el winche artesanal para la extracción ilegal de madera en la Reserva ProAves El Pangán

Posteriormente, las mismas personas, aprovechando la situación de la pandemia y el conflicto de orden sociopolítico de la región, retornaron a las actividades de tala ilegal en los bosques de la Reserva. Estas actividades se incrementaron en el primer trimestre de 2020, cuando instalaron en la Reserva un cable movido por un winche para mover grandes cantidades de madera, la cual, luego es transportada en camiones.

Por esta razón, el 10 de marzo, ProAves volvió a interponer una nueva denuncia ante CORPONARIÑO, la Gobernación de Nariño y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), para detener el grave daño ambiental causado por estos criminales en los bosques de la región.

Este es un gran golpe para la conservación, ya que los daños causados en la Reserva son nefastos:  

  • Deforestación y degradación de los bosques naturales (su recuperación tomará más de 50 años),
  • Afectación severa de especies maderables valiosas,
  • Degradación y erosión de los suelos por acciones de arrastre de la madera,
  • Fragmentación del hábitat (se pierde la continuidad del hábitat de las especies residentes y migratorias),
  • Alteración de los sitios de alimentación y reproducción de la fauna, y
  • La pérdida irreemplazable de uno de los patrimonios biológicos más importantes para los Colombianos y para el planeta.

Sin embargo, la Fundación continúa en alerta máxima, y, ante esta gran adversidad, los guardabosques de la Reserva, armados sólo con su valioso coraje, su determinación inquebrantable y con su amor incondicional por estos ecosistemas, continúan patrullando estas peligrosas áreas y enfrentando difíciles situaciones. 

ProAves hace un llamado agónico a las autoridades competentes (corporación, alcaldías, gobernación, autoridades policiales, militares, etc.), a los amigos de la conservación y a la comunidad en general para que nos apoyen firmando esta petición de protección y conservación de los últimos relictos de bosques lluvioso tropicales del Pacifico Nariñense y se detenga esta gran amenaza contra el medio ambiente y las miles de especies que allí habitan.

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Conservación en la época del COVID-19

Nuestro planeta, nuestro único planeta, sustenta a la humanidad y a muchas otras especies. Sin embargo, nuestra falta de respeto e indiferencia hacia nuestro propio sistema de soporte vital nos hace cada vez más vulnerables.

A principios de 2020, el virus COVID-19 golpeó abruptamente a la humanidad. Nunca antes una pandemia se había propagado de manera tan agresiva y había afectado a toda la raza humana casi simultáneamente. Ahora estamos comenzando a sentir algunos de los impactos reales y principales de lo que puede causar una pandemia a nivel mundial. Se han documentado muchos de los impactos económicos, sociales y otros relacionados con el ser humano, pero los impactos ambientales han quedado relegados.

Tala ilegal árboles y palmas en la Reserva ProAves EL Pangán

La investigación indica que el COVID-19 se originó de un coronavirus descubierto en el murciélago de herradura chino (Rhinolophus affinis) que por casualidad mutó en otro animal salvaje (probablemente una especie en peligro de extinción como el pangolín), manteniéndolo vivo en horrendas jaulas en un mercado de vida silvestre en Wuhan, China. A pesar de que las organizaciones pro vida silvestre exigen el fin de este tipo de mercados, pocas autoridades los escuchan. Y, sin embargo, la frecuencia e intensidad de las pandemias y brotes de nuevos y graves virus está aumentando, principalmente por el tráfico de vida silvestre y la degradación ambiental. 

Aquí en Colombia, los impactos del vergonzoso tráfico de vida silvestre en China ha provocado la muerte de decenas de miles de colombianos y una economía en ruinas. Sorprendentemente, ¡la misma falta de respeto e indiferencia hacia el medio ambiente en China está creciendo en Colombia!

Desde 1998, la Fundación ProAves ha enfrentado muchos desafíos para proteger sus 28 Reservas Naturales en Colombia, desde secuestros hasta conflictos armados. Sin embargo, con las autoridades ambientales y la policía ocupadas por la pandemia, hemos sido testigos de un aumento catastrófico en la explotación ilegal de recursos naturales, como la caza furtiva y la tala. 

Hoy, el COVID-19 nos representa otro gran desafío para la conservación, ya que un pequeño grupo de personas sin escrúpulos ha visto la pandemia como la oportunidad para infligir agresivamente nuestros predios y causar daños ambientales en las preciosas Reservas Naturales de Colombia.

Durante los últimos meses hemos registrado ataques diarios de madereros y cazadores furtivos en muchas Reservas ProAves; desde los bosques nubosos de la Sierra Nevada de Santa Marta hasta el Chocó, y desde los bosques lluviosos del Amazonas en Meta hasta el Urabá. Para combatir esta grave situación, en los últimos dos meses la Fundación ha presentado nueve demandas penales y ha enfrentado decenas de actos ilícitos dentro de sus Reservas Naturales. También ha contratado, y capacitado, a diez guardabosques adicionales para proteger las Reservas que están siendo atacadas. Afortunadamente, la cuarentena coincidió con la temporada de lluvias, lo que ha ayudado a evitar daños por incendios, pero a medida que entramos en otra estación seca, seguiremos trabajando para aumentar la vigilancia y prevenir daños potencialmente catastróficos adicionales.

Además de la intensa presión que se vive por parte de los infractores, la  Fundación ha visto un aumento de mascotas abandonadas, como perros y gatos, que buscan refugio en las Reservas, cazando la vida silvestre amenazada. Asimismo, se han encontrado personas de ciudades que están tratando de colonizar y asentarse en los bosques de las Reservas y bosques claros para hacer agricultura y/o crear vivienda. En Nariño, el principal oleoducto trasandino corre junto a la Reserva ProAves El Pangán, donde se están produciendo chuzadas ilegales y muy peligrosas para robar petróleo (se perfora un agujero en la tubería), y terminan arrojando grandes cantidades de este crudo a los ríos locales que envenena el agua de muchos pueblos indígenas y afrocolombianos río abajo. También, los mineros de oro invasores han intentado acceder a algunas Reservas ProAves.

Todas estas situaciones han puesto en riesgo, no solo la conservación de la vida silvestre en peligro de extinción, sino también a los 35 guardabosques desarmados de ProAves y a sus familias. Ellos, quienes son los guardianes de cada Reserva, han recibido amenazas de muerte y han tenido encuentros amenazadores a medida que crece la presión para explotar las Reservas Naturales.

El equipo de ProAves continúa en alerta máxima. Todos los días, ante esta gran adversidad, estos héroes enfrentan situaciones difíciles armados solo con coraje y su amor incondicional por la naturaleza.

Con tantos desafíos que enfrenta la humanidad y Colombia hoy en día, es fácil pasar por alto el daño acelerado que se nos inflige a la naturaleza. Pero necesitamos desesperadamente cuidar nuestro planeta y respetar los límites entre la naturaleza y el hombre. El COVID-19 no será el último virus, pero proteger y conservar la naturaleza garantizará que no volvamos a presenciar una pandemia mundial.