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Fundación ProAves – por la conservación en el país de las aves

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Restaurando el hábitat de las Guacamayas

El Choibá o cumarú (Dipteryx oleifera) es una especie de árbol clave para la supervivencia de las Guacamayas; desafortunadamente, la tala selectiva ha reducido las poblaciones de esta Leguminosa debido a la comercialización por la dureza de su madera.

Dentro del marco del proyecto Fortalecimiento a la conservación de las guacamayas (Género Ara) en Colombia, cofinanciado por la empresa Jerónimo Martinstiendas Ara en Colombia, se vienen implementando diferentes acciones de conservación para reducir la vulnerabilidad sobre las poblaciones de las especies de Guacamayas, más amenazadas en el país: la Guacamaya Verde (Ara militaris), VULNERABLE (VU) y la Guacamaya Verde Limón (Ara ambiguus), EN PELIGRO (EN).

Con el objetivo de recuperar el hábitat de las Guacamayas, se estableció un vivero en la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco, ubicada en el municipio de Riosucio, departamento del Chocó, donde se están regenerando especies de plantas claves, como 220 árboles de Choibá, que son fuente de alimento y anidación para las especies de Ara. Además, se van a repoblar algunas de las zonas deforestadas para brindar una gran variedad de servicios ecosistémicos al hábitat. 

Gracias a la restauración ecológica que se ha realizado en la Reserva Natural de la Fundación ProAves, durante los últimos meses se obtuvieron 13 registros de especies de Guacamayas, de las cuales se avistaron 28 individuos de cuatro especies, siendo Ara severus la especie más común.

Agradecemos a Jerónimo Martins, tiendas Ara por su contribución en este proyecto, y por seguir cuidando de los tesoros más preciados que tenemos en el planeta… las aves.

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Fortaleciendo la conservación de la Ara Ambiguus

Desde el 2015, la Fundación ProAves viene protegiendo un área de 994 hectáreas en las tierras bajas y estribaciones de la serranía de Ayapel en la región del Urabá: la Reserva ProAves Tití Cabeciblanco; un pequeño relicto de bosque maduro intacto que contiene una majestuosa especie, la Guacamaya Verde (Ara ambiguus).

En estos predios de conservación, ProAves viene desarrollando un trabajo de monitoreo de la especie y sensibilización con las comunidades en contra de la captura de las Guacamayas para su comercio ilegal. Durante los monitoreos continuos realizados en el último año por los guardabosques de la Fundación, solo se habían contado grupos pequeños de la especie, con un promedio de cuatro individuos y, el más grande, con 8 individuos. Esta semana tuvimos la gran oportunidad de observar un grupo de trece individuos alimentándose en un gran árbol de “Choibá” (Dipteryx oleifera), lo que nos permitió recolectar aproximadamente 200 semillas para la reproducción y reforestación de esta especie clave para la Ara ambiguus.

La exuberante Guacamaya Verde

La Ara ambiguus es una especie que se distribuye con un rango disjunto y una distribución localizada desde Centroamérica hasta el Ecuador, principalmente por debajo de los 600 metros hasta los 1.000 m, y muy ocasionalmente hasta los 1.500 m. Habita en bosques húmedos y muy húmedos de tierras bajas y piedemontes, aunque también se encuentra en bosques caducifolios secos. Esta especie es muy sensible a la alteración del hábitat a lo largo de su área de distribución, aunque muy ocasionalmente se presenta en hábitats de borde y áreas abiertas, (Fjeldså et al. 1987, Collar et al. 2020, Juniper y Parr 1998, Berg et al. 2007). 

Debido a sus bajas poblaciones, a causa de la destrucción de su hábitat y su captura para el comercio ilegal, la Guacamaya Verde está catalogada como una especie en Peligro CRÍTICO a nivel global (IUCN 2021). Actualmente no se tiene información sobre la tasa de cambios poblacionales y, sin embargo, esta especie sigue experimentando una rápida disminución de sus poblaciones en sus áreas de distribución, mayor a un 80%.

En Colombia, las tierras bajas del Darién y los bosques adyacentes de Urabá constituyen el área con mayor presencia de la Guacamaya Verde, a pesar de las altas tasas de deforestación por cultivos industrializados, potreros para ganadería, minería, cultivos ilícitos y expansión de la red de carreteras. Se calcula que entre el 2001 al 2019 esta área ha perdido el 21% de su cobertura (Global Forest Watch 2020), adicionalmente, se ha practicado una tala selectiva especialmente de especies maderables como el “Choibá”, una especie vital como sitio de alimentación y anidación para Ara ambiguus.